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Locales

No es transformers: El Rodrigo Müller que pide a la oposición que le voten obras, es el mismo que cajoneo un año el plan de pavimento

La diferencia es que antes era concejal opositor a Meiners y ahora es el intendente que suplica fondos para tener algo que inaugurar en las próximas elecciones. No les interesa la ciudad, sólo su futuro político.

Agrandar imagen Políticos transformándose en chiste
Políticos transformándose en chiste Crédito: Fotomontaje web/edxd
José Zenclussen

Por José Zenclussen

La política está cargada de cinismo. Los protagonistas centrales suelen ser actores que procuran convencer a su público. Para no trastabillar en el camino, leen sus mensajes en actos públicos, realizan entrevistas preparadas o contratan profesionales que los ayuden a mejorar sus credibilidad y reputación (coaching).

El actual intendente municipal ensayo esta semana su rol de víctima, presentándose en el Concejo Municipal "para llevar todas las explicaciones que los concejales necesiten" para que le voten un proyecto de fondos provinciales para obras, que su gestión decidió que sea utilizado para reemplazar luces de sodio por equipos led. Si sobra dinero lo utilizará para comprar vehículos.

El "acting" del intendente incluyó una conferencia de prensa en la puerta del Concejo Municipal con cara adusta y pose de seriedad institucional. Rozó la victimización que tanto les gusta a los intendentes cuando no tienen cómo explicar sus ineficiencias.

Fue muy curioso que quien llegaba a una reunión a pedir institucionalidad y que "la oposición piense en la gente", era el mismo político que siendo concejal se guardó en el cajón de su escritorio durante un año el proyecto del segundo plan de pavimento que había propuesto Ana Meiners.

Müller y el fascendinismo no le aprobaron a Meiners ese plan para que el justicialismo no tenga obras que mostrar y pierda las elecciones. En ese momento, no le importó la gente. Curiosamente él como intendente no pudo ejecutarlo porque la gente se opuso a su proyecto. Se opuso la gente, no la casta.

Dos datos muy llamativos de la reunión del intendente con los concejales conviene enumerar:

► El intendente que desde su banca de concejal se aferraba al "acceso a la información pública" para pedirle a la intendenta información de gastos y contratos, debe un año de información de su gestión al actual organismo de control municipal. ¿Qué esconde?

► El mismo político que llegó al Concejo para transmitir confianza y seriedad, había firmado minutos antes un decreto para evadir al Concejo para modificar partidas y fondos millonarios. Lo hizo ad-referendum del organismo, sabiendo que el cuerpo debería sesionar en extraordinarias para revertirlo y que tiene un concejal "opositor" de fácil convencimiento. Se fue de la reunión con los concejales y no les dijo nada sobre el decreto que los salteaba.

El mismo que pide seriedad institucional, se ríe de ella.

En plan de mostrarse cercano a la gente, este jueves en el acto por el Día de la Independencia, leyó un discurso que escribió uno de los tantos coordinadores contratados por su gestión, para hablar de las dificultades económicas del modelo nacional, mencionar los despidos en la ciudad, la caída de la recaudación nacional y usar la parábola del seleccionado argentino para sostener que con unidad y esfuerzo se puede salir adelante. También metió el recuerdo de los primeros colonos y su lucha con trabajo. Nada nuevo.

Müller ya está en campaña. Necesita revertir una importante frustración comunitaria sobre su gestión, tal como lo indican las últimas encuestas. Para colmo no tiene fondos y su multitudinario gabinete es poco creativo. No es el dibujo animado transformer, es el mismo político que necesita volver a convencer a la gente, que lo mira y no dice nada, solo espera.

OPINION GESTION RODRIGO MÜLLER

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