Sobre el trabajo efectuado durante la Fiesta de la Agricultura el pasado fin de semana, Espíndola comparó que “el año pasado éramos pocas personas en el stand y este año fuimos muchos más, éramos como 12 o 13, ya identificados con el lugar, cuyo nombre ya está asentado en la ciudad. Perpetuo Socorro tiene su lugarcito, tiene sus chicos, tiene la gente que apoya y la verdad que hemos vivido dos días intensos de mucha prevención, de muchas consultas y de mucha colaboración también de la gente”.
En ese marco, destacó que “los resultados de este trabajo se ven en el tiempo, en la perseverancia del pibe que pasó durante cuatro o cinco meses y cada tanto pasa a saludar o a recargar fuerzas, a compartir su experiencia con los chicos nuevos y a demostrar que se puede, que se puede estar bien, que hay un camino, de que hay cosas por cambiar y que el cambio vale la pena, que el dejar cosas viejas por las nuevas vale la pena. A veces a los chicos les cuesta renunciar a ciertas cosas, pero es importante poder hacerlo para poder lograr el cambio que están buscando”.
Asimismo, entre los desafíos a futuro adelantó que “estamos trabajando para lograr un lugar de internación, hay un pequeño grupo de empresarios que están dispuestos a colaborar y estamos buscando la manera de conseguir el lugar donde hacerlo”. Mencionó que “se está viendo si nos autorizan a hacerlo en nuestra sede o en otro lugar, y la idea es poder llegar, es un anhelo que tenemos pensado para fines de este año, si Dios quiere”.
“Recuperar una vida que está perdida, recuperar a un pibe que tuvo dos o tres intentos de suicidio, recuperar a un pibe en los vínculos familiares que tiene todo perdido, que puedan volver a su vínculo familiar, es algo muy gratificante de hacer este trabajo”, concluyó.