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Veinte años sin Atahualpa Yupanqui

por jose

El cantautor, guitarrista y poeta argentino, murió en la madrugada del 23 de mayo de 1992, en Nimes, al sur de Francia.

La  vida me acercó una guitarra en mi adolescencia  y con ella    comencé a descubrir que  la música, así como no tiene fronteras,  también tiene identidad  y tiene historia. Al poco tiempo tuve la suerte de  presenciar en el teatro “El Circulo” de Rosario un recital de Atahualpa Yupanqui. Un hombre solo con su guitarra, la austeridad de un escenario bien iluminado y sonidos y palabras que traducían y sintetizaban en cada canción y  en cada punteo o cada rasguido de la guitarra,  años de cultura criolla.

Por eso Yupanqui  hasta el momento de su partida  fue un  referente, la  figura a la que muchos cantores y  artistas, no solo  del folklore sino también de otros géneros, reconocíamos  como  un  faro  de nuestra cultura. Fue popular  dejando de lado las pautas de la industria del espectáculo, y fue mentor de un modo de entender el arte.

Su obra reconocida internacionalmente y lo que representa la figura de Yupanqui, para la música y la poesía argentina, tal vez aún  no esté reconocida en su real dimensión,  pero a 20 años de su muerte sigue siendo una referencia insoslayable .

Tal vez su poema Destino del Canto  sintetice mejor que nada  de qué manera Atahualpa Yupanqui honraba su oficio de cantor

 “Destino del canto”.
Nada resulta superior al destino del canto.
Ninguna fuerza abatirá tus sueños,
Porque ellos se nutren con su propia luz.
Se alimentan de su propia pasión.
Renacen cada día, para ser.
Sí, la tierra señala a sus elegidos.
El alma de la tierra, como una sombra, sigue a los seres
Indicados para traducirla en la esperanza, en la pena,
En la soledad.
Si tú eres el elegido, si has sentido el reclamo de la tierra,
Si comprendes su sombra, te espera
Una tremenda responsabilidad.
Puede perseguirte la adversidad,
Aquejarte el mal físico,
Empobrecerte el medio, desconocerte el mundo,
Pueden burlarse y negarte los otros,
Pero es inútil, nada apagará la lumbre de tu antorcha,
Porque no es sólo tuya.
Es de la tierra, que te ha señalado.
Y te ha señalado para tu sacrificio, no para tu vanidad.
La luz que alumbra el corazón del artista
Es una lámpara milagrosa que el pueblo usa
Para encontrar la belleza en el camino,
La soledad, el miedo, el amor y la muerte.
Si tú no crees en tu pueblo, si no amas, ni esperas,
Ni sufres, ni gozas con tu pueblo,
No alcanzarás a traducirlo nunca.
Escribirás, acaso, tu drama de hombre huraño,
Solo sin soledad …
Cantarás tu extravío lejos de la grey, pero tu grito
Será un grito solamente tuyo, que nadie podrá ya entender.
Sí, la tierra señala a sus elegidos.
Y al llegar el final, tendrán su premio, nadie los nombrará,
Serán lo «anónimo»,
Pero ninguna tumba guardará su canto .

 

 

 

Carlos Zelko

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