Inicio Destacadas Tras siete meses sin clases, “preocupa la salud mental de los alumnos”, alertó el Padre Tadeo

Tras siete meses sin clases, “preocupa la salud mental de los alumnos”, alertó el Padre Tadeo

por Ayelen
El representante legal y rector del Colegio San José de Esperanza, Padre Tadeo Giza, reflexionó sobre las consecuencias que tiene la suspensión de las clases durante tantos meses, producto de la pandemia de coronavirus, y reclamó “volver ya a las aulas”.

 

 

El sacerdote opinó que “lo que se hizo en Argentina es descomunal, es impresentable desde el comienzo”. “En todo el mundo hay pandemia y se aplicó la cuarentena pero no eterna, no cavernícola como en nuestro país. Por consiguiente, un tiempo prudencial a tomar en cuanto al virus es importante pero en este momento lo que pasa en Argentina es inexplicable. Ya van 205 días sin clases, son siete meses sin clases”, refirió.

 

 

Ante ello, sostuvo que “los alumnos están encerrados, y hay que preguntarse porqué no hubo clases en estos siete meses cuando el contexto era favorable, cuáles son los elementos que impidieron dar clases. Hemos perdido meses y meses”.

 

En declaraciones a Play Tv abrió la polémica al considerar que “el momento actual es bastante complicado aunque no sé si es tan cierto porque en algunas cosas están un poquito manipulando: como sacerdote veo, escucho y me toca acompañar a muchas personas que dicen que son positivos y después les da negativo”.

 

 

También analizó que “hay alumnos que tienen conectividad y hacen el proceso en forma virtual –que no es tan perfecto ni tan bueno como algunos nos quieren hacer creer- pero hay casi un 80% de alumnos en el país que no han tenido buena conectividad y algunos directamente no han tenido nada”.

 

 

Asimismo, recordó que “educar no es solo dar contenidos, hoy estamos preocupados por la salud mental de los alumnos que llevan tantos meses encerrados  con esta política cavernícola, y hay síntomas que preocupan”. “En el Colegio más allá de la formación que damos –y debo alabar a los docentes porque se han puesto la educación al hombro- no es únicamente la computación; la educación apunta a la parte afectiva, social, creativa, al estar con el compañero, y nos damos cuenta que está en peligro la salud mental de los alumnos, que están desmotivados, tristes, algunos depresivos”, alertó.

 

 

“Ahora dicen que van a regalar computadoras, pero la computadora no abraza, no hace caricias, no besa; los docentes en el aula hacen algo a lo que no podemos renunciar que es el vínculo afectivo con el alumno. En este momento debemos hacer algo preguntándonos y preocupándonos por la salud mental, espiritual y psicológica de los alumnos”, recalcó.

 

 

En ese contexto, recordó y adhirió a la frase de Andrés Oppenheimer quien sostiene: “Vamos a tardar años en recuperarnos económicamente, si lo podemos hacer, pero el daño causado en la educación durará décadas”.

 

 

“Se pensó durante mucho tiempo que la educación virtual –que es algo maravilloso- era la salvación, pero no lo es. Me dicen las mamás que los niños tienen un rechazo a la computadora, a la pantalla, porque no quieren ver más las pantallas, los niños quieren jugar, quien cantar, quieren ver a sus compañeros. Hagamos algo por los niños, están mal”, pidió.

 

 

Y en el mismo sentido, reclamó que “los papás hemos dormido un poquito, vivimos anestesiados, de brazos cruzados, hemos delegado todo al gobierno, a los políticos, a los gremialistas, que no sé si son los más indicados. Debemos dialogar más con los docentes, con los alumnos, con las familias y los profesionales psicólogos y psicopedagogos y darle más protagonismo a estas personas que están acompañando  a los alumnos, y menos a los gremios y a los políticos que no se si entienden lo que es la educación y el crecimiento intelectual y cognitivo de los alumnos.

 

 

Demandó que “ya hay que volver a las aulas”. “Dicen que hay miedo a los contagios, pero se empezó a trabajar en algo?. En El Colegio San José hay espacios y aulas gigantescos, nada impide que tengamos esta experiencia maravillosa”, planteó.

 

 

“En Argentina el tema educativo es complicado porque no lo maneja el gobierno, lo manejan otros actores y los gremios, habría que dar seriedad a la educación y si queremos que los alumnos hagan su proceso, ya debemos volver a las aulas. Un año perdido es un año que no han aprendido, hoy están peor que en noviembre del año pasado y por eso este proceso educativo es muy importante”, concluyó el sacerdote.

 

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