Inicio Destacadas Tadeo Giza: «La familia debe recuperar su rol que está perdiendo sin darse cuenta»

Tadeo Giza: «La familia debe recuperar su rol que está perdiendo sin darse cuenta»

por juanmanuel

El padre al frente del Colegio San José de Esperanza hizo mención a los hechos de violencia que se viven no solo en la ciudad sino también en diversos puntos del país que involucra en su mayoría a los jóvenes remarcando la importancia para que la familia vuelva a recuperar su rol que está perdiendo.

En declaraciones a Infoteve (Play Televisión) el representante de la Congregación del Verbo Divino se refirió a la violencia en la cual estamos inmersos como sociedad y el lamentable protagonismo que ocupan los jóvenes.

En la nota brindada al noticiero que conduce Gabriel Acosta por Play Televidión Giza comentó: «La violencia siempre existió pero lo que estamos viendo y viviendo últimamente consterna, nos estremece y no sabemos que pensar o decir. Personalmente soy amante de la filosofía y en ella decimos que hay efectos porque hay causas por eso cada hecho y efecto tiene su causa. Hay sucesos que tienen una causa natural, una inundación, un terremoto son causas naturales que no puedo evitar y tienen sus efectos. Si hablamos de violencia nos quedamos en los efectos pero dejamos de la lado las causas que son múltiples», comentó el Padre.

Por otra en la entrevista que se vio por Infoteve agregó: «Estoy a cargo de un Colegio que tiene cientos de chicos en sus aulas y pasillos. Estos días seguí de cerca lo sucedido en Villa Gesell, escuche atentamente, los diversos actos que pasaron y van pasando y más allá de la brutalidad de los hechos mi pregunta fue y es: ¿Qué pasa en el corazón del hombre? ¿Por qué tanta violencia? y de a poco fui analizando cada situación y me di cuenta que en el mundo de hoy lo que falta son valores.

Hoy hay ausencia de Dios, de sentido de vida, en definitiva un vacío existencial y todos los actos de violencia que estamos viendo en televisión parecerían no ser normales y muestran una falta de humanidad total. Lo que mata no es el revólver sino el corazón que da la orden para matar», sostuvo.

La familia

«Nosotros tenemos que ir a las causas y cuáles son: En primer término la familia que ha dejado de ser una familia educadora, y no quiero que nadie se ofenda con esto porque conozco familias muy bien constituidas y maravillosas. Hoy las familias no tienen papás adultos sino adolescentes y un papa joven o adolescente no puede educar a un hijo adolescente. El adolescente pide a gritos que se le pongan límites y la familia es permisiva, deja que haga total todos lo hacen y así una niña de 13 años va a un lugar donde se consume alcohol y creo que no es lo más indicado.  Hoy lamentablemente ya no nos divertimos cantando, tocando una guitarra o en una reunión con amigos, hoy la diversión pasa por tomar alcohol o consumir drogas.  Es importante que la familia recupere su rol que está perdiendo de a poco sin darse cuenta.

En segundo lugar entre las causas tenemos una sociedad muy permisiva. Nadie pone límites y alguien tiene que hacerlo. En Esperanza en el último tiempo el vecino salió a manifestarse y me pareció maravilloso porque demuestra que la sociedad a gritos está diciendo que esto no va más, esto no puede ser así. El tema es que al día después de la marcha no paso nada, no solo acá sino en el país. Pasó con Cromañón, ahora con Villa Gesell, pero al otro día, nada, todo sigue igual. En Esperanza puedo nombrar a Agustina a Gabriela ahora a Machuca y después de eso qué hay, nada. Veo mucha violencia y a los jóvenes en el medio de esa violencia sin tener nada que hacer y vuelvo al principio, la familia debe recuperar su rol, los papás ser papás y pongan límites.

Hay que hacer algo. Como sociedad debemos saber qué pasos vamos a dar o qué estrategias realizar. No basta con un reclamo o un grito sino hay que reaccionar. Cuando hablamos de violencia incluyo a los jóvenes y hablo de ellos porque amo a los jóvenes y sino hacemos nada como sociedad o Estado lo único que logramos es hipotecar el país porque un adolescente que no estudia, consume drogas o toma alcohol está hipotecando su vida y la de toda una sociedad.

La violencia está en el corazón humano. Debemos repensar el ideal, los valores y para recuperar esos valores es vital que la familia recupere su misión. Se pide que los límites los ponga un colegio, un municipio, la policía, creo que la primera reacción debe aparecer en la familia. Podemos pasar por las aulas, los mejores profesores y universidades pero lejos los mejores maestros deben ser los papás, a eso debemos volver para recuperar a nuestros jóvenes y levantarnos como sociedad. No debemos perder de vista que el otro es mi hermano y no un objeto al cuál le doy una patada en la cabeza para matarlo.  Volvamos al amor, la solidaridad, el respeto. Hoy estamos cosechando algo que no será buena siembre, al menos por lo que vemos y vivimos, estamos a tiempo de sembrar con amor», expresó en el final.

 

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