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Sciara: “Recaudamos más de patente que de inmobiliario”

por jose

El ministro de Economía, Angel Sciara, admitió que su gestión trabaja en “una especie de programa de contingencia” para afrontar el panorama económico-financiero que se le presenta a la provincia, y “avanzando en mejorar la eficiencia tributaria”. Adelantó que el gobierno plantea los alcances de una reforma tributaria, y aseguró que Santa Fe recauda más por patente automotor que por impuesto inmobiliario.

El funcionario dialogó con El Litoral, y además ofreció precisiones sobre el proyecto de creación de la Corporación Financiera para el Desarrollo Santafesino.

— ¿Cómo encaran el momento económico y financiero que tiene la provincia?

— Hay varios mecanismos que estamos tratando de plasmar en una especie de programa de contingencia. Tiene que ver con una profunda readecuación del gasto público. Estamos trabajando intensamente, tratando de encontrar aquellos aspectos estructurales del gasto, donde podamos ir cambiándolo a los efectos de su perdurabilidad en el tiempo. Una cosa son los gastos circunstanciales. Lo importante son los gastos que forman parte de lo perdurable, de largo plazo. Hemos atacado y debemos seguir haciéndolo: el gasto estructural en la provincia tiene una enorme rigidez. Evidentemente, atacarla no es fácil. Tampoco lo podemos bajar en un 50%, pero evidentemente, si uno puede disminuir el gasto estructural rígido en un 10/15%, tendríamos un monto importante.

— ¿Habrá reforma tributaria?

— Estamos avanzando en mejorar la eficiencia tributaria. Estamos planteando una reforma tributaria que, como hemos dicho muchas veces, apunta a tener en la provincia un régimen tributario cualitativamente mejor que el que tiene, que es un régimen injusto, inequitativo; un régimen donde exige que paguen más los que menos tienen. Es procíclico, es decir, que da una tremenda volatilidad a los recursos; crecen cuando la economía crece y la inflación aumenta. Es decir, todo lo contrario que uno supone debería existir: se tendría que alegrar cuando la inflación baja. En el sector público, por el régimen tributario, nos tenemos que poner contentos cuando la inflación sube, lo cual parece realmente ridículo.

— ¿En qué se recauda más?

— Tenemos el 70% de los recursos basados en Ingresos Brutos, que depende del valor de facturación, que es cantidad por precio. Entonces, aunque la cantidad permanezca fija pero los precios aumenten, uno sigue recaudando más. Esto amerita un cambio. Hoy no más del 10% de la recaudación corresponde al inmobiliario rural y urbano. Es ridículo. Precisamente, es un impuesto sobre la riqueza.

— Lo dice el manual…

— Exactamente, es de manual. A uno le dicen “tiene que basarse en impuestos que no sean fluctuantes ante el ciclo económico; tiene que basarse sobre la riqueza”. El 8 % de la recaudación propia está en base a este tipo de impuestos. Recaudamos más de patente que de inmobiliario. Realmente, la distorsión que tiene el régimen tributario de la provincia es casi absurda.

— ¿Y se puede mejorar?

— Tenemos que tener un mejor régimen tributario. No hay ninguna duda. Esto no significa impuestazo. No significa ninguna de esas exageraciones o epítetos (que se escucharon en los últimos días), que lo único que hacen es ocultar el reconocimiento que realmente necesitamos tener desde el punto de vista cualitativo, o sea, un mejor régimen tributario.

— Recaudar mejor…

— Recaudar en una forma más justa, más equitativa, apelando a la capacidad contributiva de los actores económicos.

Es en lo que estamos trabajando y lo que se expondrá a la dirigencia política y después obviamente tener, eso sí es clave, una base de concientización, tanto con los actores económicos y sociales y las autoridades legislativas, de poder consensuar la validez de la propuesta que estamos haciendo acerca del nuevo régimen tributario.

— ¿Alcanza?

— La otra parte de este trípode tiene que ver con la búsqueda de recursos adicionales, desde afuera de la administración. Estamos trabajando. No somos defensores del endeudamiento sino propulsores de la idea de que para poder crecer a un ritmo mayor que impone el presupuesto público tenemos que encontrar fuentes de financiación externa.

— ¿Tienen proyectos?

— Lo importante es tener buenos proyectos para financiar. Es decir, el endeudamiento tiene que ser productivo, en el sentido económico y social, para la provincia. Estamos trabajando en abrir líneas de financiación para proyectos nuevos en obras de infraestructura que apunten a mejorar la calidad de vida de la gente. Y por otro lado, aplicar todas las líneas de créditos de organismos internacionales como las del BID, Banco Mundial, la Corporación Andina de Fomento, el Fondo Kuwaití de Desarrollo o Fonplata, a los efectos de que la provincia no quede afuera de estas líneas de créditos vigente. Lo estamos demostrando en los hechos. Estamos ejecutando todas las líneas que la autoridad nacional nos permite ejecutar. En aquellas que hemos logrado hacerlo. lo estamos ejecutando con mucha eficiencia. La Ruta 19 es ejemplo palpable.

La Corporación Financiera

— Está en Senadores, con sanción de Diputados, el proyecto que crea la Corporación Financiera para el Desarrollo Santafesino. ¿De qué se trata?

— El origen es la misma ley que establece la liquidación del Banco Santafesino de Inversión y Desarrollo. En un artículo de esa ley, se menciona que con los resultados de esa liquidación se podía formar una corporación financiera. Está en el espíritu de la ley. Le dimos forma a ese artículo. Pensamos en recrear una experiencia que la provincia perdió en materia de trabajo bancario, otorgamiento de créditos, lectura de proyectos con la liquidación del BSID y la privatización del Banco Provincial. La provincia no tiene un banco público, ni de primer ni de segundo piso. Ni comercial, ni para inversión.

— ¿Cuál es el avance más significativo del proyecto?

— Optamos por un proceso gradual de recrear esa experiencia y ubicamos como modelo una experiencia de unidad ejecutora que se viene gestionando desde los gobiernos anteriores, que se la conoce como Promudi en Pesos. Es un fondo que se ha ido creando a partir de los excedentes de un préstamo internacional que otorga financiamiento a municipios y comunas para la compra de bienes de capital. El pedido tiene un proceso de análisis, luego se otorga y el municipio compra el bien, a una tasa de interés y plazo de pago razonables. Hay un conjunto de funcionarios que operan como unidad ejecutora este préstamo. Dijimos “por qué no replicar como manera de ir formando la experiencia necesaria, capacitando, adiestrando a los funcionarios para que en lugar de prestar para bienes de capital, prestar para las micro y pequeñas empresas.

— ¿Qué fondos va a prestar la corporación?

— Fondos públicos que resulten de la liquidación del BSID. Más aún, la posibilidad de recuperar algo que nunca fue tomado, que es incorporar al fondo prestable el 2% de los ingresos de las empresas beneficiadas con la Ley de Promoción Industrial. Esto nunca fue aplicado. Esta sería una buena oportunidad de hacerlo. Es decir, se formaría una masa del orden de los 13 a 15 millones de pesos, que sería un buen comienzo.

— No es fácil prestar bien…

— Las experiencias que hemos recogido, incluso los propios comentarios y consultas que hemos hecho con el sistema bancario, coinciden en señalar que no es fácil prestar bien. A veces nos dicen “por qué no crean (la corporación) con 50 millones de pesos”. Nos parece exagerado. Primero porque no tiene sentido inmovilizar esa cifra; segundo, porque prestar ese monto, no es ni siquiera el monto prestable del Banco Municipal de Rosario. Máxime cuando uno trata de prestar en base a proyectos que tengan determinadas características de innovación, de recuperabilidad, y que favorezcan el crecimiento de las micros y pymes. Nos pareció que era una manera interesante de comenzar, sin perjuicio de los cual establecimos un plazo -que en el proyecto original era de 2 años y finalmente quedó en 1 año, para el cual esta unidad ejecutora, que va adquiriendo esta experiencia, formando esta capacidad de prestar y recuperar los recursos, se convierta en una institución definitiva que responda a determinados cánones de lo que debe ser una institución de financiamiento de segundo piso. Entonces ahí habrá que trabajar durante todo este período en el armado de esa institucionalidad: ver cuál es la figura jurídica, si es una empresa pública, o mixta, cuáles van a ser sus estructuras básicas, su directorio, etc. Nos dimos ese plazo.

— Pero es sólo para atender las necesidades de las Pymes…

— En Diputados, además de reducir el plazo de dos a un año, también se especificó que era para las Pymes. Las medianas tienen otras fuentes de financiamiento. En consecuencia, el proyecto en Diputados estableció Pymes, que significa pequeñas y medianas. A mi criterio tendrían que ser Mipymes y no las medianas. Acá entramos en un caudal de recursos distintos y en una manera de aplicabilidad a los créditos también diferentes. Además, la corporación debería fomentar y favorecer la viabilización de las pequeñas empresas. Por ejemplo: consorcios de compra, sociedad de garantía recíprocas, el establecimiento de fideicomisos. Es decir, tratar que la corporación penetre y favorezca la creación de otros instrumentos que tienen que ver con el asociativismo. Creo que aquí hay un punto central no sólo en trabajo corporación sino que tiene que ver con una política de industrialización destinada a las micro y pymes. Estuvimos reunidos con senadores del PJ. Hay una buena receptividad. Esperamos que el Senado tenga la aprobación y comencemos a operar a la brevedad. Y al cabo de un año presentar a consideración la figura jurídica y estructura orgánica definitiva de la Corporación Financiera para el Desarrollo Santafesino.

 

Escenario complicado

—¿Cómo está la economía santafesina?

—La evolución de la economía provincial está contenida en la evolución de la economía argentina y mundial. Hoy creo que no estamos recibiendo los efectos totales del proceso recesivo que se avizora, que es un problema de expectativas, pero que los analistas indican que necesariamente va a golpear a la economía argentina a través del comercio exterior. La economía argentina pasó de ser una economía blindada a una economía en el mundo globalizado (lo estamos en el sector financiero pero no en la economía real). Esto es lo que vamos a estar sufriendo.

—¿Qué se observa en una variable clave, como los recursos?

— Se nota un amesetamiento. En noviembre pasado comenzamos a advertir signos de caída de la recaudación, en los parámetros esperados. Por ejemplo, en diciembre uno esperaba tener un crecimiento de la recaudación un 30% más y fue del 17%. Eso estaba señalando indicios de un amesetamiento. Lógicamente se había pensando en un crecimiento en base a la tendencia histórica y esto repercutía desfavorablemente en la programación financiera. Enero, febrero y marzo son meses tradicionalmente deficitarios en la economía, tanto nacional como provincial, porque la recaudación cae y los gastos por cierta rigidez se mantienen. Eso estamos experimentando actualmente.

—¿Cómo cerró 2011?

—La economía del Estado provincial, en término de sus finanzas, cerró un déficit importante, del orden de 1.500 millones de pesos -hasta que no se demuestre lo contrario es lo que nosotros vamos a seguir manteniendo-, pese a tener una contención del gasto y a insistir mucho en el mejoramiento de la eficiencia del gasto. Pese a tener una mejora en la recaudación, con respecto a lo presupuestado, cuando a eso le sumamos o restamos los recursos de la Caja de Jubilaciones que no han llegado y le agregamos el aumento del gasto corriente dado por la recomposición salarial de octubre de 2010 y de febrero 11, evidentemente tenemos un déficit anunciado.

 

 

José Bordón – El Litoral

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