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Rubeo prometió gobernabilidad

by jose

Luis Rubeo (PJ) fue elegido y juró como presidente de la Cámara de Diputados después de 20 días de una fuerte disputa política interna entre los 28 legisladores del Frente Santa Fe para Todos, donde no fueron ajenos referentes políticos del justicialismo como Agustín Rossi, Alberto Maguid, Oscar Martínez, Gustavo Marconatto y Omar Perotti. La disputa recién se zanjó ayer a las 17 cuando fueron a la cancha sin puentes de entendimiento y la certeza de que los siete diputados de la Unión Pro Federal iban a abstenerse de votar y sabiendo que el Frente Progresista votaría candidato propio y por lo tanto tenía 15 votos.

Rubeo será acompañado en la mesa de conducción de la Cámara por la socialista Inés Bertero y el macrista Federico Angelini.

Habrá que remontarse al 30 abril de 1998 para tener un antecedente de fuerte disputa política por la presidencia de Diputados y también la protagonizó el justicialismo, que entonces gobernaba la provincia con Jorge Obeid. Ese día, la Cámara no pudo elegir autoridades y la sesión fue levantada cerca de la medianoche mientras media ciudad festejaba el pase a otra ronda de Colón en la Copa Libertadores de la mano de Burtuvoy atajando penales a Olimpia de Paraguay, en la misma Asunción. Días después, Jorge Giorgetti se hacía de la presidencia desplazando a Daniel Castro. Desde esa fecha, hasta ayer, Alberto Hammerly, Edmundo Barrera y Eduardo Di Pollina fueron frutos de acuerdos internos de la mayoría y las preparatorias fueron meros actos protocolares.

En cambio, hay muy pocos antecedentes de un presidente elegido por apenas 16 de los 50 integrantes de la Cámara. Entre los 16 votos estuvo el del propio Rubeo, quien debió votarse cuando antes -por cuestiones alfabéticas- el radical Darío Boscarol había hecho lo propio y para evitar un empate que hubiese sido derrota porque el desempate le correspondía a la también radical Griselda Tessio, quien ejerció la presidencia en la preparatoria por cuestiones de calendario.

Rubeo 16; Boscarol 15, María Eugenia Bielsa 11 (pidió abstenerse de votar) y 8 abstenciones marcó el tablero final. Entonces, el electo se levantó y antes de enfilar al estrado giró sobre sus pasos y se abrazó con Bielsa, su rival directa quien no pudo evitar que se escaparan algunas lágrimas. El rosarino había logrado su objetivo y sabe que de aquí en más deberá consolidarse en el cargo que se pondrá en juego nuevamente en la última semana de abril.

Entre el pasillo y el recinto

La semana y la jornada estuvieron repletas de versiones, operaciones políticas, reuniones en la propia Legislatura y en zona adyacente. Ayer mismo, Perotti y Marconatto siguieron la votación desde las oficinas que tiene el obeidismo en calle Urquiza.

La falta de fuertes referentes políticos y los efectos del sistema de “boleta única” dejaron conformado un dibujo complicado en Diputados, donde por primera vez en los 50 años de vigencia de la Constitución, el partido de gobierno no tendrá mayoría en la Cámara Baja, aquel principio tan cuidado por los convencionales de 1962 para darle gobernabilidad a Santa Fe. Precisamente, esa fue la palabra que utilizó Rubeo ya como presidente. “Trabajaré en aras de la gobernabilidad. Lo hice durante el gobierno de Binner y lo haré durante el gobierno de Bonfatti. Voy a buscar consensos con pluralidad y diversidad” prometió.

El rosarino fue cuestionado en los últimos cuatro años por algunos de sus pares justicialistas vinculados al reutemanismo y el obeidismo por acordar con el Frente Progresista leyes claves, como el presupuesto 2008.

“Se equivocan los que creen que seré parcial en la presidencia”, advirtió y dijo que pedirá una reunión a Bonfatti. “Queremos acompañar la gestión del gobierno de la provincia, pero creemos que el gobierno provincial debe acompañar la gestión de Cristina Fernández de Kirchner”, aclaró.

Antes de la votación y tras las postulaciones realizadas por cada sector, fue el radical Santiago Mascheroni quien advirtió sobre las dificultades que puede tener el funcionamiento legislativo a raíz de las divergencias en la mayoría justicialista. “La mayoría tiene que garantizar el quórum. Acá está en juego quien está en condiciones de hacer funcionar el cuerpo. Es necesario el consenso y no la tiranía de los números”, disparó.

El discurso impactó en los justicialistas “pro bielsistas” que prometieron una tarea conjunta de 28, propósito que hizo pública la propia Bielsa al retirarse del Palacio.

En el medio de los abrazos con familiares, dirigentes y amigos que celebraron su triunfo, Rubeo empezó a invitar a los justicialistas que no lo votaron a encontrarse café de por medio. “Vamos a empezar a limar diferencias y buscar acercamientos” prometió. Sabe que para repetir en abril necesitará más de 16 votos para consolidarse en la presidencia de Diputados.

 

 

Mario Cáffaro – El Litoral

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