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Reflexiones sobre trata y explotación sexual

by jose

Quizás existan pocos temas en la agenda pública reconocidos como problemas emergentes y acuciantes. La trata sexual es claramente uno de de ellos. Actualmente, esta problemática es identificada y conceptualizada como uno de los   mayores flagelos que aquejan al mundo entero.

Sin embargo, como bien se sabe, ni la trata ni la explotación sexual son problemáticas nuevas, sino todo lo contrario: existen desde hace muchísimo tiempo. En Argentina, la trata de personas ganó visibilidad en la escena pública a partir de abril del 2008, mediante la sanción de la Ley 26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas, la creación del delito especial de trata de personas, y la definición de algunos lineamientos de política pública. Previo a la sanción de la ley, se contaba con herramientas para penar estos hechos, pero se evidenciaba una ausencia total de voluntad político-criminal de perseguir estas situaciones.

El principal logro de la ley de trata es absolutamente indiscutible. Pero no sólo en términos de víctimas rescatadas y sentencias obtenidas, sino principal y especialmente en la desnaturalización del problema. Sin embargo, la trata ha adquirido un protagonismo por  sobre el resto de las problemáticas, fundamentalmente por sobre la explotación sexual, paradójicamente colaborando así a su permanente invisibilización.

¿De qué hablamos cuando hablamos de la trata sexual? Básicamente de todo el camino previo que las redes criminales realizan para lograr explotar a una persona. Desde ese lugar, si bien trata y explotación son fenómenos asociados, no son equivalentes. En este sentido, la trata sexual aparece como una de las formas más graves de explotación sexual, si quieren la más gravosa, pero claramente no la única. La equiparación de los problemas, el desconocimiento de la explotación como fenómeno, conlleva efectos absolutamente nocivos para las políticas públicas.

Esta situación obliga a preguntarnos: ¿qué significa explotar sexualmente a otro? ¿Acaso la explotación sólo se manifiesta de formas abusivas? La explotación sexual supone la vulneración de la libertad e integridad sexual de una persona. La idea de explotación  remite  entonces a relaciones de sometimiento que producen la cosificación del ser humano, porque niegan su voluntad y autodeterminación. Desde esa perspectiva, la explotación sexual se figura como el dominio que ejerce una persona sobre otra.

Debemos ser honestos con los planteos y las definiciones. Pensar seriamente qué entendemos por explotación sexual y hasta dónde alcanza su definición. Es decir, definir qué debe perseguir el Estado con violencia y qué no. Desde nuestro lugar, existen motivos fundados para creer que la explotación puede ser comprendida como dominio, alcanzando así a las estructuras de intermediación y comercialización, pero sin criminalizar a aquellas mujeres que ejercen la actividad de manera libre y autónoma.

Estoy convencida de que sólo avanzando en esta discusión vamos a lograr echar luz sobre la política criminal. Sin dudas la ley fue un enorme aporte, y su reforma otro tanto. Pero todavía subsisten lagunas qu e hacen que la política discurra en buenas intenciones y en declamaciones, pero no logre finalmente desmantelar las redes criminales que explotan sexualmente a las personas. Por estos motivos es que el año pasado presenté un proyecto que modifica la actual ley de trata de personas.

*Diputada Nacional – Partido Demócrata Progresista.

23/09/2017

23 de septiembre: Día Internacional contra la Explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños.

 

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