Home Noticias Reflexión de Arancedo en la Jornada Mundial por la Paz

Reflexión de Arancedo en la Jornada Mundial por la Paz

by jose

El Papa Francisco nos propone celebrar la Jornada Mundial por la Paz bajo el lema: No esclavos, sino hermanos. El marco de este lema lo ha tomado de la carta de san Pablo a Filemón cuando le envía a Onésimo, su antiguo esclavo, para que lo considere como a un hermano: “Tal vez, le dice, se apartó de ti por un instante, a fin de que lo recuperes para siempre, no ya como un esclavo, sino como algo mucho mejor, como un hermano” (Flm. 15-16). Este texto es consecuencia directa en san Pablo del mensaje de Jesucristo que, en un ámbito donde la esclavitud era aceptada, nos habla de la relación fraterna que debe existir entre todos los hombres, como hijos de Dios.

La realidad de la esclavitud, a la que el Papa no duda en llamarla “crimen de lesa humanidad”, presenta hoy una triste vigencia con rostros cambiantes. Estamos ante una realidad que se adapta a nuevos escenarios y contextos culturales. Para comprender la gravedad de la esclavitud es necesario partir de una concepción del hombre como ser espiritual, de igual condición y llamado a realizarse en relaciones interpersonales “inspiradas en la justicia y la caridad”. Es necesario, para ello, que se reconozca y respete su “dignidad, libertad y autonomía”. Se trata de un tema que tienen en el hombre raíces morales y espirituales. La esclavitud es expresión, es efecto de una herida o ruptura en la vida del hombre y la sociedad. Frente a esta realidad la ley es necesaria, su cumplimiento una obligación moral y una responsabilidad del Estado, pero la raíz del mal de la esclavitud, como dijimos, se ubica en el interior del hombre y en su concepción de la naturaleza humana, llegar ahí, sanar el corazón del hombre, descubrirle el sentido y la grandeza de su vocación es el comienzo de una respuesta a esta enfermedad social.

Luego el documento se refiere a las diversas formas de esclavitud que existen y con las que no podemos acostumbrarnos a convivir, a riesgo de ser cómplices pasivos de este crimen de lesa humanidad. Así nos habla de la situación de trabajadores, incluso menores, oprimidos; de emigrantes cuya vida vale poco social y políticamente; trata de personas y prostitución; tráfico de órganos y del delito de narcotráfico que instala un modo nuevo de esclavitud; víctimas del terrorismo…. Frente a ello sólo cabe una actitud firme de denuncia y repudio, pero también un sentirnos protagonistas en el ámbito de nuestras relaciones y responsabilidades sociales, de una actitud más comprometida. Estamos ante un tema que hace a la dignidad de la persona y el nivel moral de la sociedad, pero compromete de modo especial al ejercicio de la autoridad.

Reciban de su obispo junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo

Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

You may also like

Leave a Comment