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Por la crisis de SanCor, nuevos jugadores avanzan en góndolas de lácteos

by juanmanuel

EL CRONISTA. – La debacle por la que atraviesa Sancor está modificando el mapa del negocio lechero. La emblemática cooperativa, cuya venta al grupo Adecco Agro aún no fue cerrada, anunció la semana pasada que dejará de fabricar leche fluída. Recientemente dos de sus plantas de quesos fueron compradas por otras firmas y hace dos años se había desprendido de su línea de yogures y postres a manos de la aceitera Vicentín.

El espacio que dejó vacante se está repartiendo entre otros jugadores, tanto nacionales como internacionales. En el mercado de la leche, la única compañía en condiciones de tomar ese negocio es su principal competidora, Mastellone, con La Armonía. La segunda marca del grupo dueño de La Serenísima, fue la de mayor crecimiento en lo que va del año según un reporte de la consultora Kantar Worldpanel. El informe destaca que la marca de lácteos ya se consume en el 26% de los hogares argentinos, habiendo sumado 280 mil hogares nuevos en los últimos 12 meses.

“En este caso, el ascenso de La Armonía tiene que ver con la caída de Sancor, pero fundamentalmente con el cambio de hábitos de los consumidores frente a la pérdida de poder adquisitivo, se vuelcan hacia segundas marcas, cuya diferencia de precios es sustancial”, analizó el especialista en consumo Damián Di Pace, titular de Focus Market. Según esta consultora, el consumo de leche cayo 10% en el año, y el de quesos 20%.

En cuanto al negocio de quesos, el reparto del mercado está más disperso entre varias empresas, la mayoría pequeñas y medianas, tanto de alcance local como regional. “La retirada de Sancor dejó un vacío que están ocupando otras marcas, que absorbieron la producción de leche como materia prima, y con eso amortiguaron un poco la crisis del sector, que igual está afectado porque la caída del consumo es muy grande”, comentó a El Cronista Pablo Villano, presidente de de la Asociación de Pymes Lácteas (Apymel).

Así la planta de elaboración de muzzarella de Sancor en Centeno, Santa Fe, fue adquirida por la firma La Tarantela. Y la de queso azul en la localidad bonaerense de Charlone fue comprada por San Gotardo. También aumentaron su participación la firma internacional Saputo (con las marcas La Paulina y Molfino), Ilolay y Tregar, estas últimas tanto en quesos como en dulce de leche.

En esta reconfiguración del mapa lácteo, hay marcas de alcance local que se regionalizaron, y marcas regionales que extendieron su alcance a todo el país, o al menos a los principales centros de consumo. Es es el caso de la pyme cordobesa El Puente, que hoy comercializa sus quesos, leche y yogures en locales propios en Capital y Gran Buenos Aires, y la bonaerense Vacalín, que hace lo propio con sus quesos, dulce de leche, manteca y crema.

“Con la crisis, los consumidores se animan a probar marcas nuevas, y eso nos ayudó un poco”, destacó Villano, de Apymel. “También, ante el desplome de las ventas en el mercado interno, que calculamos fue de un 30% en los últimos tres meses, estamos viendo la posibilidad de ocupar espacios que Sancor dejó vacantes en el mercado internacional”, comentó.

Unas 30 firmas miembros de Apymel conformaron un consorcio de exportación. “En nuestro volumen total de producción, lo que se exporta es un 10%, principalmente quesos duros, suero, leche en polvo y dulce de leche. Subir la cuota de mercado nos ayudaría a compensar la caída en las ventas internas, pero también nos preocupa la quita de reintegros a las exportaciones -apuntó Villano-, ya que castiga a nuestra actividad que es esencialmente creadora de mano de obra y valor agregado”

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