Este viernes se llevó a cabo en los tribunales de la localidad santafesina de San Cristóbal la audiencia de atribución de cargos por homicidio a Gino C., el adolescente que mató de un disparo de escopeta a un compañero de la secundaria Mariano Moreno. Por su edad, el autor del hecho no es punible, es decir, la Justicia penal no puede imponerle una medida cautelar privativa de la libertad, pero por el momento permanece institucionalizado acompañado de su madre, en un establecimiento cuya ubicación se mantiene bajo reserva por razones de seguridad.
Los fiscales encargados de atribuir la imputación brindaron una conferencia de prensa, aunque como ocurrió con otros casos conmocionantes que involucran menores de edad –como el de Jeremías Monzón en Santa Fe– los funcionarios optaron por la reserva y no aportaron datos relevantes.
En paralelo, el jueves personal de la Policía Federal allanó la casa de Gino C. y un comercio de su familia en busca de elementos que ayuden a configurar una hipótesis del ataque perpetrado por el agresor, que mató de un escopetazo a Ian Cabrera (13) e hirió a otros dos estudiantes.
Según publicó Infobae, además de una CPU y un pendrive, los investigadores secuestraron un pasamontañas y una remera con la leyenda “Wrath” o “ira”, en inglés, similar a la que usaba Dylan Bennet Klebold, uno de los autores de la masacre escolar de Columbine, Colorado, Estados Unidos, perpetrada en 1999, que terminó con doce estudiantes muertos.
Por razones bajo investigación, Gino C. se propuso emular esos tiroteos escolares tristemente célebres en Estados Unidos, pero lo hizo con una vieja escopeta propiedad de su abuelo. Solo llegó a disparar cuatro cartuchos, lo suficiente para herir de muerte a Cabrera, a quien prácticamente no conocía, y a lastimar a otros dos estudiantes. Luego fue reducido por un asistente escolar. No es un dato menor que Gino C. tenía varios cartuchos más para utilizar.
En la Argentina este tipo de episodios de tiroteos escolares no son comunes, pero existen antecedentes. Como la masacre de Carmen de Patagones en 2004, cuando el alumno de 15 años de edad Rafael Juniors Solich mató a tiros a tres compañeros dentro del aula con la pistola reglamentaria de su padre, que era empleado de Prefectura Naval.
El 4 de agosto de 2000, Javier Romero, de 19 años y llamado despectivamente Pantriste por algunos estudiantes, sacó un arma de fuego y disparó contra un grupo de compañeros en la Escuela de Educación Media N° 9 de San José de la localidad bonaerense de Rafael Calzada. El ataque dejó un adolescente muerto y otro herido.En ambos episodios, que ocurrieron más de dos décadas atrás, los autores abrieron fuego contra compañeros de su propio curso. En el caso de Solich, se combinaron trastornos mentales, aislamiento, una delicada situación familiar y las consecuencias del bullying escolar. Romero, en tanto, dijo haber actuado en venganza por el hostigamiento sistemático que sufría.
En el caso de San Cristóbal, el perfil de Gino C. aún está bajo investigación. Pero está claro que Ian Cabrera, dos años menor, no pertenecía a su curso y que en realidad el tirador buscaba matar a cualquiera.
Hay incluso quienes aseguran que Gino C. anticipó lo que iba a hacer y publicó una foto armado en el servicio de chat Discord. La imagen circula en X y las fuentes oficiales no confirmaron –tampoco se espera que lo hagan– si es verídica.
En el caso de Gino C., el pus acumulado en su vida, ya sea por su situación familiar, social o por sus consumos en internet, explotó a través del acto criminal en la escuela, pero acaso no sea casualidad que el escenario haya sido el norte de Santa Fe, donde profesionales de la salud, funcionarios judiciales y representantes políticos advirtieron sobre un incremento en la tasa de suicidios –que incluye a la población adolescente–, con un sistema sanitario desbordado y carente de recursos suficientes para dar respuesta a la creciente demanda en salud mental.
La audiencia
La atribución fue realizada por los fiscales Luis Schiappa Pietra y Carina Gerbaldo de la Unidad Fiscal Especializada de Responsabilidad Penal Adolescente de la Fiscalía General del MPA; junto con Mauricio Spinoza y el regional Carlos Vottero.
La audiencia fue encabezada por el juez José Alberto Boaglio, mientras que el joven tirador y sus defensores, Mariana Oroño y Federico Kiener, la presenciaron vía zoom desde la ciudad de Santa Fe.
Tras la audiencia, los fiscales dialogaron con la prensa y remarcaron que las partes acordaron no ventilar ninguna de las medidas dispuestas para hacer un seguimiento del joven homicida. “El código prevé medidas de protección personal y de terceros y esa fue el tenor de la medida”, indicó Espinosa.
El fiscal además se lamentó que el tirador y sus abogados no hayan estado presentes en la sala de audiencias. “Lamento mucho como fiscal y representante del Ministerio Público de la Acusación la no presencia en la sala del autor”, destacó.
El tirador de San Cristóbal mostró en Discord su arma y anticipó lo que iba a realizar. pic.twitter.com/mjZQPPXDdd
— Sebas Tempone (@SebasTempone) March 31, 2026