Otra multitudinaria marcha por Agustina: en silencio y con sus familiares

El conmovido padre de la joven agradeció el apoyo de todos. Un sacerdote pidió acompañarlos en cada momento y no olvidar a la joven. Miles de personas marcharon en silencio iluminadas por velas que luego dejaron frente a la Basílica.

La ciudad está conmovida por el dolor y la impotencia. Muestra de ello fue la marcha de anoche por Plaza San Martín para recordar a Agustina, pedir justicia y fuerzas para sus seres queridos que están destrozados.

Como una antítesis perfecta de lo vivido 24 horas antes no hubo gritos, nadie cantó, nadie gritó y sólo llegaron los aplausos a pedido de un sacerdote que ofició de improvisado mensajero ante tanto desconsuelo.

Fueron miles. Caminaron en el sentido contrario al elegido el día anterior y seguramente muchos de los caminantes habían estado en la plaza en la noche del lunes, cuando aún velaban a la joven.

Salieron desde San Martín y Aaron Castellanos, pasaron frente al municipio, el templo evangélico y terminaron frente a la Basílica.

El silencio de todos, las velas en la mano y un semicírculo formado alrededor de las escalinatas de la Basílica Natividad eran el marco de un cuadro de desconsuelo y lágrimas.

El sirio encendido en la puerta del templo, una mesa y la foto de Agustina invitaba a todos a ingresar a orar por la joven.

Pasaron varios minutos y nadie habló. Los últimos reflejos del sol se fueron y las velas iluminaban el rostros de miles de vecinos que allí estaban presentes. La mayoría no sabía que entre los caminantes estaba Daniel, el padre desconsolado, sus sobrinos y su gente.

Aclarando que no había organizado la marcha el Padre Carlos Magnano tomó la palabra y pidió a todos que acompañen a la familia y oren por Agustina. Allí se hizo más visible la presencia de los familiares y todos acompañaron su dolor con una oración.

Al finalizar sus palabras fue el sacerdote quien pidió un aplauso de acompañamiento y fue interminable.

Con gran valentía ante el dolor y el desconsuelo Daniel tomó la iniciativa y agradeció a toda la ciudad. Dijo que estaba todavía conmovido por la cantidad de gente que los acompañó y dio muestras de lo difícil del momento vivido sin poder contener sus lágrimas y abrazándose a los suyos. (Video EDXD)

“Nosotros vamos a entrar a rezar por Agustina” dijeron los familiares y muchos de los presentes los acompañaron. Otros prefirieron hacerlo desde afuera del templo, en silencio.

Fue allí que “para no olvidar” quienes portaban velas eligieron dejarlas en la vereda del templo. Las imágenes de todas las velas encendidas, la foto de Agustina y las familias en silencio fueron conmovedoras.

Cada instante y cada reclamo invitan a la reflexión y al diálogo para acompañar el desconsuelo de su familia, sus amigos, sus seres queridos.

El pedido de justicia no fue necesario gritarlo, fue la marcha sin reproches explícitos, fue el silencio impactante de respeto y dolor; fue un conmocionante mensaje social de una comunidad que se sigue preguntando el porqué y el hasta cuando.

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