Home Nacionales No va a la playa y sufre con cada edificio que se construye: los recuerdos de Lucy, la primera mujer nacida en Pinamar

No va a la playa y sufre con cada edificio que se construye: los recuerdos de Lucy, la primera mujer nacida en Pinamar

by juanmanuel

Leonor Rinaldi tiene 77 años y repasa junto a Infobae las historias de una ciudad en la que creció cuando sólo había médanos y mar.

(INFOBAE) – Tres aplausos y dos ladridos de su perro son la señal de llegada. Nadie responde. Sobre la calle Júpiter de Pinamar, su casa: no tiene timbre y el acceso hasta su puerta implicaría saltar un cerco e invadir una porción del césped prolijamente cortado. Entonces tres aplausos más logran el cometido. Se abre la estructura de madera y aparece Leonor Rinaldi, a quien en el barrio llaman “Lucy”, pionera y distinguida por ser la primera mujer nacida en Pinamar.

“Perdón, estaba en el fondo y no los escuché», explica Lucy, nacida el 2 de abril de 1943, a Infobae.

Según los registros históricos de la ciudad, el 14 de febrero de 1943 “se inaugura Pinamar como balneario y poco después se aprueba el Plan Director de Urbanización presentado por el arquitecto Jorge Bunge”, a quien la mujer de 77 años citará en toda la entrevista simplemente como “el arquitecto”.

“Nací en Pinamar cuando Pinamar no existía”, cuenta Rinaldi, hija de Juan Bautista y María Isabel, hermana de Jorge y Atilio. “Mi papá había llegado porque el arquitecto lo contactó para hacer la primera plantación, para los médanos y demás. Una tarea bastante difícil, pero al final se consiguió. Mi papá comía en un restaurante que mi abuelo tenía en Ostende y allí conoció a mi madre. Entonces nací yo. En 1945 nació mi hermano y en 1951, el tercero. De esta forma se compuso nuestra familia”, recuerda.

Lucy recibió a Infobae en la puerta de su casa

Lucy recibió a Infobae en la puerta de su casa

“Acá no había nada ni nadie. Cuando vinimos esto era médanos y mar. En 1943 vivíamos en donde está el Playas Hotel, una primera construcción de material. Allí se alojaba el arquitecto. En invierno, cuando él no estaba, dormíamos nosotros. Así fue todo hasta 1947, cuando nos hicieron la casita definitiva en lo que hoy es Avenida Bunge y Marco Polo. En ese playón estaban todas las viviendas de la gente de Pinamar que venía a trabajar», rememora.

Lucy, al igual que sus hermanos, sólo cursó el colegio primario. Para continuar el estudio debían mudarse a Buenos Aires. Su padre no alejarse de su familia y prefirió que abandonaran la escuela.

“Él era italiano, vino de la guerra, no quería mandarnos lejos porque tenía miedo de perder a su familia. Así que no pudimos estudiar. Crecimos y nos fuimos adaptando a lo que venía siendo Pinamar. Y esto ya empezó a crecer demasiado. Hasta el 70 estuvo bien, después empezó a florecer muchísimo. Pero no teníamos nada», agrega Rinaldi.

Su padre viajaba mes a mes a General Madariaga para abastecer a la familia durante los siguientes 30 días. “Traía 40 kilos de pan y la ropa que nos hacía falta”, repasa la mujer. Luego, Pinamar tuvo su primera usina en el terreno en el que hoy permanece Centerplay, un lugar de entretenimientos. La creación de este galpón permitió que a su alrededor comenzara a formarse un “centro”, en donde se vendía mercadería a granel y se abastecía al resto de los vecinos.

Sentada en su casa cuenta que siempre recuerda cómo era el Pinamar de sus inicios

Sentada en su casa cuenta que siempre recuerda cómo era el Pinamar de sus inicios

“Antes de 1948 éramos 120 personas, después llegó otra familia y en 1949 hicieron la cocina para el personal y los comedores para la gente. Entonces vino un matrimonio con tres chicos, y a partir de ahí éramos 5 nenes”, indica Lucy, quien cuenta cuál fue el hecho que modificó el status de la ciudad durante ese año: “El trencito nos salvó a todos. Tardaba 11 horas en llegar a Madariaga. En ese tren traían la harina para hacer el pan, y mi marido fue el primero en poner la panadería Pinamar”.

Actualmente, desde Pinamar a Madariaga -en vehículo y por la ruta- el viaje no debería durar más de 30 minutos. “Cuando falleció el arquitecto se hizo la ruta con asfalto, entró la primera empresa de viaje y comenzó a llegar mucha más gente. Y con ello la explosión de los edificios. Nos trasladábamos para todos lados caminando por los médanos o la playa para Ostende. Y para Madariaga había un camioncito. Ese salía a las 5 de la mañana y regresaba a las 22. Si llovía era un desastre porque era todo barro y el camión se tumbaba”, explica.

Y relata: “Cuando cumplí 5 años me agarró meningitis. Y acá no había hospital, sólo un médico italiano, que era doctor en Europa pero se vino acá después de la guerra. Mucha gente se salvó, pero había que atenderse sin anestesia, con dolor desde que empezaba hasta que terminaba. Ese día salimos a las 6 de la mañana y llegamos a Madariaga a las 3 de la tarde, me podría haber muerto en el camino”.

En 1978 se creó el Municipio Urbano de Pinamar, independizándose de Madariaga. Luego la Ruta Interbalnearia Nº 11, como límite entre ambas ciudades y como ruta de enlace de todos los municipios de la Costa Bonaerense. En 1983 se modificó la denominación por la de Partido de Pinamar, la cual quedó integrada por las localidades de Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló.

La mujer de 77 años es madre de tres hijos y abuela de dos nietos

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“Nunca me hubiese imaginado que Pinamar iba a terminar así, tan lleno de gente. Yo nunca perdí el encanto que siento por Pinamar, pero esto no es lo que quería. No estoy acostumbrada a este bullicio, pero nací acá y quiero morir acá”, sostiene Rinaldi.

“Debe hacer ocho años que no voy al centro de Pinamar. Salgo poco, soy muy casera, voy a Mar del Plata porque allá me atienden mis médicos. Tampoco voy a la playa, el día que se seque el mar va a ser una fiesta para todos. ¿Sabés las veces que el mar nos llevó la casa? Que se funda el mar, que se seque. ¡Cómo he llorado con el mar! A mis hijos no los llevé nunca, los llevaba el padre. De grande no fui nunca. Me da terror”.

Lucy recuerda “el parque grande” al que hace referencia cuando piensa en Pinamar. “Cuando estoy pensativa contemplo mi época. Por ejemplo para ir a bailar: éramos 6 chicas y 11 varones. Bailamos por turno. Qué pena que todo haya cambiado”, completa.

—Lucy, usted debe conocer a todos en Pinamar.

Sí, pero estoy llorando a todos los que se van. Me da una lástima…

Fotos: Diego Medina

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