A los 90, años murió en el Hospital Militar, donde se encontraba internado, el ex general Reynaldo Benito Antonio Bignone, el último presidente de facto que tuvo la Argentina y la última cara visible de la dictadura militar.
Accedió a la Casa Rosada, como presidente de facto, el 1 de julio de 1982, tras el relevo del entonces teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, que había llevado al país a la traumática Guerra de Malvinas, en los tramos finales del Proceso militar, y dejaba una pesada herencia en el plano institucional, político, económico y social.
Por su actuación previa, en distintos destinos militares, Bignone recibió varias condenas por delitos de lesa humanidad, a raíz de la desaparición de personas y la apropiación ilegal de menores.
En 2016, en una de las causas más resonantes, fue condenado a 20 años de prisión, como uno de los responsables del Plan Cóndor, que escondía una coordinación represiva entre las dictaduras militares de la región.