Home Nacionales Moyano consiguió el apoyo de la Iglesia en su peor momento judicial

Moyano consiguió el apoyo de la Iglesia en su peor momento judicial

by juanmanuel

CLARÍN. – En su momento judicial más complicado y en medio de la fuerte tensión con el Gobierno, el líder de Camioneros, Hugo Moyano, recibió un guiño de la Iglesia en la «misa ecuménica» que organizó en Luján, donde bajo la consigna de «paz, pan y trabajo» los religiosos hicieron fuertes críticas al modelo económico y pidieron cambiarlo.

En línea con el pedido de no llevar distintivos políticos -sólo banderas argentinas- una multitud comenzó a concentrarse temprano. Convocado por el Frente Sindical para el Modelo Nacional que lideran Moyano, Sergio Palazzo (Bancarios) y Ricardo Pignanelli (SMATA). En primera fila se ubicaron Pablo Moyano, el gremialista docente Roberto Baradel, Hugo Yasky (CTA de los trabajadores), los diputados Daniel Scioli, Fernando Espinoza, Wado de Pedro, el massista Felipe Solá, el ex secretario kirchnerista, Guillermo Moreno; el presidente del PJ Bonaerense, Gustavo Menéndez; e intendentes como Alberto Descalzo (Ituzaingó), Gabriel Katopodis (San Martín) y Verónica Magario (La Matanza). También el premio nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y el ex embajador argentino en el Vaticano -cercano a Cristina Kirchner- Eduardo Valdés.

Cuando llegó el momento de «darse mutuamente la paz», todos abandonaron sus sillas para fundirse en abrazos entre ellos y con el promotor del encuentro: Hugo Moyano. «Ojalá el Presidente escuche el mensaje que daremos con la Iglesia, un discurso muy fuerte», había adelantado temprano Pablo Moyano quien, al igual que su padre, se fue sin hacer declaraciones. «Qué me importa lo que dijo (Mauricio) Macri ayer, lo importante es lo que se dijo hoy acá», alcanzó a contestarle Hugo a Clarín, consultado acerca de la frase de Macri sobre el «manejo mafioso del sistema logístico”.

Los sermones efectivamente fueron fuertes. «Existe un sistema globalizado de avaricia cuya expresión más sofisticada son los mercados financieros que lejos de poner los capitales al servicio de la producción son especulativos y sólo generan plata para pocos y pobreza para muchos», disparó en su homilía el arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, quien presidió la celebración en un altar improvisado sobre un escenario frente a la Basílica.

«Como primera tarea, hay que poner la economía al servicio del pueblo», insistió el cura, quien a su vez, lamentó «que el Papa no sea escuchado directamente sino a través de mediaciones que con que frecuencia deforman su mensaje». Tras felicitar a los presentes, los llamo a «construir una alternativa humana a la globalización excluyente» y cerró con un «no nos dejemos robar la esperanza».

Terminada la misa, Radrizanni dijo ante Clarín: «Yo no tuve ningún interés de agudizar la brecha, yo lo que quiero es estar cerca del pueblo y esto sirve para que todas las fuerzas vivas se unan para sacar la Argentina adelante».

El arzobispo compartió el escenario-altar con el presidente de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, Néstor Miguez; el presidente del Llamamiento Argentino Judío, Jorge Elbaum, el director de la Casa de Difusión del Islam,Sheij Mohsen Ali; y el pastor metodista Fernando Suárez, quienes durante la celebración fueron los encargados de leer una «oración ecuménica», con fuertes críticas al poder Judicial y el Ejecutivo.

«Sufrimos un poder judicial que cree que hacer Justicia es desechar la presunción de inocencia», afirmaron y los interrumpieron los aplausos. Y siguieron: «Con un sistema económico en clave egoísta que prioriza la especulación financiera, rezamos para que tanto oficialistas como opositores cambien este modelo que pone en peligro la vida y la paz social».

El ritual terminó con el canto del himno nacional. Los organizadores se fueron contentos con la convocatoria que, en día no laborable, superó con creces sus expectativas. «Mauricio Macri y su modelo económico lograron esta unidad», reconoció Solá.

La cumbre se dio mientras la oposición busca avanzar en la conformación de un espacio unificado. Con foco en lo social y el pedido de trabajo, los distintos actores vieron en este evento un primer paso para ir unificando el mensaje y el tono contra el Gobierno. Ya preparan el próximo movimiento: una movilización el miércoles que viene al Congreso en contra de la aprobación del «presupuesto del ajuste».

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