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Meiners sobre bicisenda: «A mi me votaron así que hago lo que quiero»

por jose
Convocaron a concejales de la oposición y a entidades de la construcción y la cultura para dejarlos hablar y decirles que si la obra se «cae» es por su culpa. Hicieron agua al momento de hablar sobre la responsabilidad de la obra y el Secretario de Planeamiento ratificó que «la obra no se discute». Una nueva clase de kirchnerismo explícito.

 

 

Hace quince días se firmó un contrato entre un organismo del Gobierno Nacional y la Cooperativa de Trabajadores MayCo para construir una bicisenda en el cantero central de Avenida de Los Colonizadores con fondos nacionales.

 

 

Las críticas a la obra que incluye el traslado de las obras de Eva Erni Borla por parte de la cooperativa de trabajadores para ser amontonadas en el Parque de la Agricultura generó numerosas críticas de entidades culturales, vecinos que juntaron miles de firmas y de los propios concejales de la oposición que ratificaron que la obra no se puede hacer sin el aval del Concejo Municipal por tratarse de una alteración del espacio público.

 

 

Con el objetivo de sacar una foto, mostrarse dialoguistas pero terminar imponiendo la obra que desean, la Intendenta Municipal convocó a una reunión en el Salón Blanco Municipal a los concejales de la oposición (asistieron Martínez, Müller y Puig), representantes de la Asociación de Profesionales de la Construcción, de entidades del ámbito cultural como la Asociación de Artistas Plásticos, Vecinal Este y del Museo de la Colonización, entre otros.

 

 

La reunión se extendió por cerca de dos horas y sirvió para conocer el autoritarismo de Ana Meiners, la decisión del arco opositor de denunciarla si avanza sin aval del Concejo y el pedido de que haga público el convenio entre el municipio y el gobierno nacional.

 

 

 

 

«La obra no se discute» comenzó diciendo el Secretario de Planeamiento Municipal Ariel Defino, en la presentación para quitarle sentido a la charla. En la cabecera se encontraban además la intendente municipal y el Secretario de Hacienda Luciano Rezzoagli.

 

 

No quedó claro quien es el responsable de la obra, ya que la supervisión técnica y la conducción no son los mismos roles, según le explicaron al arquitecto funcionario sus colegas de APCE. Sí está claro que el proyecto lo diseñaron en las oficinas municipales.

 

 

Las obras de arte de Eva Borla serán trasladadas por los obreros de la Cooperativa MayCo que serán capacitados para el trabajo, que hoy no lo saben hacer y sobre el cual los funcionarios municipales no pudieron garantizar que las obras no se rompan. No habrá contratación de expertos para ese trabajo. 

 

 

Mientras en el fondo del salón los empleados municipales asistentes guardaban silencio y la Secretaria de Cultura prefería mirar las cortinas, la intendenta brindó dos frases que marcan el futuro de la ciudad: «A mí me votaron, así que hago lo que quiero» al mejor estilo CFK. Les faltó pedirles a los asistentes que armen un partido y le ganen las elecciones.

 

 

La otra frase aumentará el temor empresario sobre el futuro ya que la intendente municipal les adelantó que de ahora en más la orden del gobierno nacional es que todas las obras públicas las realicen las cooperativas de trabajo.

 

 

 

 

Volviendo al traslado de las obras de arte, la construcción de una bicisenda en un cantero central de limitadas dimensiones y al bochorno de decidir hacer una obra sin el aval legislativo, según lo que pudo reconstruir EDXD, no existió una predisposición de cambio del proyecto y sí un señalamiento a quienes criticaban la decisión de ser los responsables de lo que no se haga en la ciudad.

 

 

También el Secretario de Hacienda utilizó la reunión para justificar el no envío del proyecto al Concejo Municipal basándose en una cuestión similar que habría hecho el intendente De Pace (14 años atrás o más). Los ediles de la oposición le reiteraron la vigencia de la ley provincial que prohíbe esa acción unipersonal de la intendente y que iban a denunciarla. En todos casos Meiners como concejal no lo denunció al ex intendente.

 

 

La reunión fue un barro de reproches políticos de alguien que quiere imponer y algunos pocos valientes que se quejan. Es parte del desgaste al que apelan los autoritarios para imponer sus deseos. Para ellos necesitan cortesanos del rey, que aquí también están.

 

 

La falta de madurez política de nuestra clase dirigente nos lleva a este cuadro de situación donde no nos ponemos de acuerdo por una sencilla obra, aunque millonaria. Nadie retrocede porque significa debilidad. La sociedad los mira aterrados porque a ellos les confía el destino de su ciudad.

 

 

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