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Meiners: «Defender a la gente significa contarnos entre los que cuidamos y apostamos por la vida»

por jose
En su mensaje para este 25 de mayo, la Intendenta de Esperanza pidió respetar protocolos sanitarios, vacunarse preventivamente y colaborar con el cumplimiento de las normas de convivencia.

 

Mediante un mensaje difundido desde la web del estado municipal, la jefa comunal reflexionó sobre el aniversario del primer gobierno patrio, los desafíos de aquellos tiempos y la necesidad de trabajar juntos para superar estas adversidades que nos tocan transitar.

 

Sin autocrítica habló de una situación mundial, reconoció el trabajo de los servidores públicos y del personal de salud entre otros, recordó que «nadie se salva solo» y pidió cumplir las medidas de contención sanitaria.

 

 

Aquí el mensaje de Ana Meiners difundido por este 25 de mayo:

 

Vecinos de la Ciudad de Esperanza…

Cada 25 de mayo conmemoramos el Día de la Patria en Argentina recordando los eventos de 1810 cuando -hace 211 años- se constituyó el primer gobierno criollo con la formación del Cabildo de Buenos Aires. Ese día, el virrey colonial fue destituido y reemplazado por la Primera Junta de Gobierno. Así, aquel hecho histórico significó el primer paso hacia la futura emancipación de la Corona española.

Asimismo, y desde entonces, cada 25 de mayo celebramos el tradicional Tedeum de la liturgia católica, en acción de gracias a Dios por el surgimiento del Estado Argentino que proclamara su independencia formal en 1816. En tal sentido, para la Iglesia, la Patria es un don recibido, en cambio la Nación es una tarea que convoca y compromete el esfuerzo de todos.

Destaco estos conceptos, porque en esta oportunidad la comunidad esperancina se encuentra inmersa en una gravísima crisis sanitaria de escala mundial, que propaga el sufrimiento de las personas y trastoca la vida de la gente de múltiples maneras, con el agregado de una recesión económica, también sin precedentes.

En este contexto, la globalización de la enfermedad con sus cuotas de dolor y muerte, nos obliga a reflexionar y concluir que, en realidad, la humanidad es una sola.

Ante la presencia, reproducción y los efectos de la pandemia, la gente está sufriendo, enferma y asustada. La familia humana está estresada y, en tiempo real, el tejido social se está rasgando ante la complejidad de la crisis.

Podemos afirmar, entonces, que se trata de una profunda crisis -a gran escala- de la comunidad y lo comunitario, que requiere sumarnos necesariamente a los que cuidan la vida como el don más preciado.

Esta actitud nos enorgullece y nos identifica con el sacrificio de la generación que dio origen a lo que hoy somos como Nación.

Devuelve la mirada a lo esencial y nos obliga a un profundo compromiso cotidiano a una práctica de la solidaridad hacia los otros, especialmente a los más débiles o vulnerables, y a los que corren más riesgo sanitario.

Por eso no puedo dejar de elevar una respetuosa oración en memoria de los esperancinos fallecidos por esta cruel enfermedad y el más sincero acompañamiento a sus familias en tan dolorosas circunstancias.

Esa mirada solidaria nos debe llevar a valorar, compartir y sumar los esfuerzos con aquellos que, tal vez teniendo menos que otros, salen de sus casas todos los días en medio de la pandemia, para luchar desde sus lugares y oficios, contra la enfermedad y sus circunstancias.

A quienes, con sus silenciosos y cotidianos sacrificios escriben honrosas y conmovedoras páginas de la historia en tiempos donde no puede haber margen ni espacio para especular con las necesidades de nuestros vecinos, reitero el público agradecimiento a estas personas comunes y anónimas que, en todo momento, están escribiendo los acontecimientos de nuestra historia local: a todo el personal de salud, a las fuerzas de seguridad, a los equipos de emergencias, bomberos, empleados municipales, empleados de comercio, transportistas, cuidadoras, voluntarios, periodistas, comunicadores… y tantos, tantos otros que comprendieron que nadie, nadie se salva solo en estos difíciles tiempos que vivimos.

Hace tiempo ya, un joven abogado, Manuel Belgrano, refería que “la Patria era el sentimiento de libertad capaz de convertir en héroes a los ciudadanos más simples». Él mismo fue un ejemplo de ello. Su compromiso y solidaridad por los demás trascendieron hasta nuestros días.

En las actuales y difíciles condiciones, defender a la gente significa contarnos entre los que cuidamos y apostamos por la vida.

Por eso los exhorto a respetar los protocolos sanitarios establecidos, a vacunarse de manera preventiva y a colaborar con el cumplimiento de las normas de convivencia en los plazos y formas determinados por las autoridades de los diferentes niveles del Estado. Pero además recordemos, que la información oportuna y basada en evidencia es la mejor vacuna contra los rumores, la desinformación y el escepticismo.

Por eso en este día tan especial, y como tantas veces ocurrió en el sinuoso camino del pasado de nuestra Patria para poder vencer todas las adversidades que se le presentaron, los convoco al esfuerzo de la unidad ciudadana, al aporte propositivo de las ideas y las acciones, a la comprensión, tolerancia y solidaridad para con nuestros vecinos más débiles y vulnerables, y en un verdadero gesto de amor al prójimo, en una común unidad, a partir de nuestras propias acciones responsables, podamos cuidar la salud de todos.

No perdamos la esperanza. Creo firmemente que saldremos airosos de esta prueba, si realmente todos los ciudadanos y ciudadanas de esta ciudad asumen como propias estas tareas.

Muchas gracias.

¡¡¡Viva la patria!!!

 

 

Imágenes archivo EDXD.-

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