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Locales

Que la emergencia hídrica sea la excusa: Müller cambia el destino de los vehículos para lograr que el Concejo le autorice fondos

"Los tres vehículos que aprobamos en donación los usan el intendente y sus secretarias" aseguró Ignacio Engler quien reclama otro destino de los fondos provinciales. Ahora Müller volvió a cambiar el discurso para poder hacerse de fondos.

Con tantas contradicciones, idas y vueltas, la gestión de Rodrigo Müller sigue profundizando sus papelones y errores políticos. Sus secretarios y secretarias, coordinadores y coordinadoras, el vocero y parte de la multitudinaria cantidad de directores que el fascendinismo ingresó por la ventana, lo ayudan bastante.

En la sesión del jueves pasado, el oficialismo insistió en la necesidad de autorizar la venta de terrenos municipales en el costosísimo barrio Este, para ser destinado al Instituto de Hábitat. Al mismo tiempo ingresó un pedido para vender otras parcelas para comprar otros macizos. ¿Si ya tenes lo que querés comprar para qué vendes? ¿Tendrá algo que ver la inmobiliaria del poder?

La contradicción fue tan evidente que no sólo Ranalletta no los acompañó, sino que ni el oficialismo supo que decir ante la evidencia: Sólo quieren tener el dinero en caja y después ver si compran.

Tampoco el Concejo Municipal votó la posibilidad de destinar 90 millones de pesos para la compra de tres utilitarios para el municipio con fondos provinciales restantes del programa "Obras Menores". La insistencia de la oposición de haber aprobado la donación de camionetas para trabajo y que las termine usando el intendente para moverse por la ciudad, dejó sin discurso a los radicales.

Para colmo, la única que había defendido la situación del oficialismo fue la concejal Galleano que terminó confirmando que hasta ella usa los autos oficiales donados por la provincia.

Cambiemos el discurso

En su necesidad de presionar a la oposición, el intendente "la corre" con la emergencia hídrica. No sólo pide la adhesión a la Ley Provincial de Emergencia Hídrica que les permite a los intendentes comprar y contratar sin mucho control e incluso evitando licitaciones públicas, sino que además, metió a los autos nuevos en el "temor" por el fenómeno Niño.

Ahora dice Müller que los tres vehículos que quiere comprar con el fondo "Obras Menores" va a ser utilizado para el área Hídrica. Una dependencia que casi no tiene vehículos va a pasar a usar tres cero kilómetro. No hace falta aclararles a los lectores que antes de ser entregados, les volverá a cambiar el destino. Un chiste.

En realidad, lo único que le interesa al intendente es poner en evidencia a la oposición, señalarla si no tiene dinero o camionetas y correrla con los tiempos del fenómeno Niño.

Si verdaderamente el fenómeno Niño fuese una preocupación de Müller, no hubiese destinado $ 1.100 millones para comprar luces y sólo $ 90 millones para comprar utilitarios. Quizás podría haber destinado parte de ese dinero para construir desagües, limpiar alcantarillas o comprar arena y bolsas.

Un intendente sin poder real, un gabinete técnico sin capacidad de acción ni ideas y un grupo de coordinadores que cuando no consiguen las cosas "lo puentean" al mismísimo intendente, son el resultado de una tristísima gestión municipal actual. Un caos de conducción que hoy sólo busca excusas.

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