A partir del año 2020 el gobierno de Italia ha aprobado que el 25 de marzo se convierta en el día nacional dedicado a Dante Alighieri.
La fecha no es casual. El llamado “Dantedì” coincide con el día en que los estudiosos del escritor italiano sitúan el inicio de su viaje por el inframundo en su gran obra la Comedia, conocida popularmente como La Divina Comedia, tal como la bautizó poco tiempo después otro grande de las letras italianas, Giovanni Boccaccio.
En adhesión al “Dantedì”, la Asociación Dante Alighieri de Esperanza comparte una reflexión sobre Dante y La Divina Comedia realizada por María Mercedes de Balangione (ex docente Escuela de Lengua y Cultura italianas Dante Alighieri).
Dante se acerca a nuestros tiempos
En este siglo XXI, tan avanzado por la tecnología y la globalización, aparece la figura de Dante Alighieri trascendiendo las etapas más participativas de su vida y como un ciudadano de nuestros tiempos. Su integración, sea en las letras, en la política, en la filosofía, en la teología y tantas otras áreas, siempre estuvo unida en el empeño de lo ético y lo social, aún en las crisis morales más fuertes de su época. En su compromiso y fidelidad a las “distintas batallas”, eligió siempre una postura de ser “fiel a las responsabilidades asumidas”; así recordamos que en el Cántico del Infierno el autor declara “que los lugares más oscuros serán reservados para quienes se mantengan en la neutralidad ante los tiempos más difíciles”. Y esta frase resuena, aún hoy como un llamado a las conciencias.
Su doloroso exilio (llevando con sí solo su pluma y sus experiencias) lo transformó en una magna obra literaria: la Divina Comedia, presentada como una realidad sin tiempos ni distancias en la que estamos, podríamos decir, “conectados con nuestros contemporáneos de entonces” (siglo XIV). Si bien Dante fue un hombre de la época Medieval, a través de sus obras y sus actuaciones nos fue anticipando de a poco el Renacimiento, pues coloca en su obra máxima al ser humano —junto a sus pasiones y errores— en el centro de la lectura. Su exilio, que podemos llamar también nuestro, es el viaje que realiza la Humanidad como un verdadero canto, donde se nos anima a compartir la esperanza y nos exhorta, aún —y como humildes ciudadanos— a realizar actos humanos en los momentos más duros y en las crisis más fuertes. Y así, paso a paso, nos va acercando a este siglo XXI en las luchas y desafíos de nuestro presente.
Dante, como un comprometido político, dejó expresado en sus numerosas obras el verdadero sentido de la palabra “política”, recordando que siempre estuvo involucrado en la historia y en los sucesos de su amadísima tierra florentina y sus conflictos de la Edad Media y donde se ve expresada una realidad muy actual de nuestras luchas internas y externas y con las mismas realidades de nuestro tiempo.
Dante fue considerado como el “Padre de la lengua italiana” al decidir escribir la Divina Comedia en toscano —lengua vulgar de ese entonces— y no en latín, usada exclusivamente entre los estudiosos y destacados de aquel siglo.
Y así podemos decir hoy que este hábil florentino nos va acercando a nuestra actualidad, en sus expresiones y en sus desafíos, como un ávido observador de la vida en nuestros tiempos. Y por ello, en esta nueva conmemoración del Dantedì, Dante existe y trasciende las barreras del tiempo en los atardeceres de un nuevo amanecer.
M.M. de Balangione