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Locales

Esperanza es “zona liberada” para los parapentes

(Por Héctor Gonen) - Es 19 de febrero, otra vez los ruidosos parapentes bi plaza irrumpen la paz de la tardecita en el barrio “Solares del Labriego”.

 

Pero hoy es un día especial, la “superluna de nieve” invita a estos estridentes voladores urbanos a romper las reglas -una vez más- con los vuelos nocturnos.-

 

Los vuelos nocturnos están prohibidos por las normas que dicta la ANAC, específicamente por la AIP ENR 1.1-1 que regula estos prototipos con el nombre de “aerodeslizadores”. Dice la norma: “La actividad de vuelo se realizará exclusivamente en horario diurno”, pero a nadie (excepto a algunos vecinos) le importa.-

 

También dice esta norma que los parapentes a motor deben pedir un permiso administrativo para volar en determinadas zonas que le asignará la ANAC y la Dirección Nacional de Tráfico Aéreo. Sin embargo estos aparatos despegan y aterrizan en el predio de calle Rio Negro y Perret, que según las ordenanzas es barrio residencial. Nadie habilitó este aeródromo privado, pero tampoco importa.

 

Para qué van a despegar del aeródromo local los parapentes..? si en plena ciudad gozan de los beneficios del descontrol y además pueden mirar desde el aire cosas más divertidas que la verde topografía de los campos. No vaya ser que operen desde un aeródromo controlado donde no molesten a los vecinos, se le asignen zonas de vuelo, y reglas mínimas de seguridad; ….mejor volar en la ciudad mirando las piletas del barrio, saludando burlonamente a los vecinos y asaltando por el techo la intimidad y los oídos de quienes creímos que comprábamos un lote de descanso, porque la Municipalidad nos indujo a ese error ….y ahora mira para el costado.-

 

A pesar de haber sido interpelado fehacientemente al respecto el jefe del aeródromo local Diego Ursella nada dice, no sé si es por su estrecha amistad con Julián Gauchat dueño del improvisado aeródromo privado, o porque está muy preocupado con sus negocios relacionados con la actividad aeronáutica, da igual.

 

Lo mismo ocurre con el ejecutivo municipal que hace un año que acuna el sueño de un expediente sobre este tema en la sección administración: nada dice y nada hace a pesar de los insistentes reclamos, mucho menos legisla sobre el tema como lo hacen otras ciudades.

 

Podría pensar el lector que este fenómeno es nuevo, pero no es así. Los intrépidos mirones del aire son nómades. Hace varios años despegaban de calle Rafaela donde un parepentista quedó atrapado en un transformador, luego lo hicieron desde Avenida Argentina y ahora desde la calle Río Negro. Siempre en la ciudad. Nadie lo ve, nadie fiscaliza y nadie legisla.

 

En la jerga policial se habla de “zona liberada” cuando los encargados de cuidarnos permiten robos en un determinado espacio; en Esperanza desde hace muchos años casi todos los días al atardecer quienes deberían velar por el cumplimiento de las normas aeronáuticas, urbanísticas y ambientales, permiten con su complicidad que nos roben la tranquilidad, la intimidad y la seguridad. Esperanza es “Zona Liberada” para los parapentes.-

 

 

 

Imágen redes sociales.-

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