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La Iglesia advirtió sobre el riesgo de divisiones con “bandos irreconciliables”

by jose

La declaración “Creemos en Jesucristo, Señor de la historia”, de tres carillas, fue finalmente difundida este jueves a modo de reflexión de Adviento, el tiempo litúrgico preparatorio para la Navidad, y en el marco del Año de la Fe que abrió el pasado 11 de octubre el papa Benedicto XVI. Es el primer documento sobre cuestiones sociales y políticas desde que monseñor Arancedo, arzobispo de Santa Fe, asumió en noviembre de 2011 la conducción del Episcopado argentino.

 

Brizzio señaló que se trata de “una valoración de la realidad que estamos viviendo, en la que los obispos remarcan algunos aspectos que consideran que en nuestro país es necesario atender, por cuanto son una realidad y todos somos responsables”.

 

Especificó que los obispos “se ubican en el marco de la Navidad que está cercana a celebrarse y todo lo que ello nos sugiere, que es la reconciliación y la conversión, además del marco del año de la Fe que hemos iniciado donde el Papa invita a una conversión de corazón”.

 

También dijo que “se ubican en el agradecimiento  por el don de la fe que recibimos desde el inicio de nuestra nacionalidad, porque ha ido marcando una historia en nuestro país, con sus valores y su proyección cultural desde la luz de la fe, pero en estos tiempos que vivimos los obispos dicen que se encuentran síntomas de la persistencia de una crisis moral y cultural porque esos valores del Evangelio que sustentaron nuestra nacionalidad desde el origen de nuestra patria hoy ya no se tienen en cuenta”.

 

Al respecto, en Play Televisión detalló que esos síntomas que marcan los prelados son “el respeto a la dignidad de la vida desde la concepción hasta su término natural, la familia fundada sobre el matrimonio entre varón y mujer, con iniciativas legislativas que parecen soslayar su importancia o dañar su identidad, el reconocimiento de los padres como primeros responsables en la educación de los hijos incluso en la educación cívica de los niños y jóvenes que debe excluir la politización prematura y partidista de los alumnos”.

 

“La angustia generalizada de nuestro pueblo por la vida de nuestros jóvenes que no estudian ni trabajan, y que consideran los obispos es una de las hipotecas sociales más desafiantes para los argentinos; la droga que se extiende por el crecimiento del narcotráfico, y la red de complicidades que la sustentan y que es una de las causas principales del delito y la inseguridad, y finalmente, a 30 años de democracia, el peligro de dividirnos nuevamente en bandos irreconciliables, y el temor que se acentúen estas divisiones y se ejerzan presiones que inhiban la participación de todos en la vida cívica”.

 

Ante todo ello, el párroco dijo compartir estas declaraciones y consideró que “hay que ser responsables para que no sigan existiendo estos síntomas y darles una respuesta de pronta solución”.

 

Redacción: Ayelen Waigandt – CSC Radio

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1 comment

carlos zelko 01 de diciembre de 2012 - 12:27 PM

No toda le iglesia piensa igual , los curas en opción por los pobres dicen esto:

Ante una nueva declaración episcopal

Ante la cercanía, no muy inmediata de la Navidad, los obispos argentinos, o quienes han sido delegados por ellos, han hecho público hoy un documento.

Para la liturgia católica, la Navidad cae siempre el 25 de diciembre (en el calendario lunisolar de la liturgia, no ocurre lo mismo con la Pascua), y esta fiesta se prepara con el tiempo de Adviento que comienza recién el próximo domingo; por lo tanto, un saludo de Navidad parece más preparativo del 7D, día que la independiente Corte de Justicia fijó para el fin de las cautelares «eternas» contra la plena aplicación de la Ley 26.522 votada por el Congreso de la Nación y conocida popularmente como «Ley de Medios». No creemos que esta independencia de los poderes de la república sea lo que molesta al Episcopado, en el que por su modo de ejercer la autoridad no hay tal independencia de poderes, pero la fecha elegida -como otras, en otras ocasiones- nos parece, por decir lo menos, muy poco feliz.

Cuando en la crisis desatada por el modelo genocida neoliberal en el 2001 los obispos empezaron con la llamada «Mesa del Diálogo», expresamos nuestro desacuerdo sobre el modo de emprenderlo; no entendemos como diálogo sentar a la misma mesa en un nivel de igualdad victimas y victimarios. Hoy, seguimos diciendo lo mismo: celebramos el diálogo, pero desde el lugar de las víctimas, y sólo si sirve para «»derribar de su trono a los poderosos y elevar a los humildes»», como canta en la Biblia la Virgen María. De otro modo, hablar de diálogo, parece más una burla a las víctimas.

Llama la atención que, en otra alusión del trágico 2001, los obispos remitan a la que llamaron «Oración por la Patria», una oración donde no aparece la palabra «justicia».

Estamos de acuerdo en que el país -y el mundo, acotamos- padece una «crisis moral y cultural» que nos afecta a todos (obispos incluidos), a eso los mismos obispos en Aparecida lo llamaron «cambio de época», y en este tiempo «tremendo y fascinante» es que nos toca anunciar Buenas Noticias a los pobres, quedando indisimuladamente de su lado, y no pareciendo hablar desde el escritorio de los poderosos o de los CEO de algún multimedio.

Lamentablemente, por lo antedicho, sí creemos que a veces «hay bandos irreconciliables», opresores y oprimidos, víctimas y victimarios, crucificados y crucificadores, que sólo se pueden reconciliar con el arrepentimiento claro y transparente, con la reparación de los males causados, con un público pedido de perdón (el mismo que Videla, por ejemplo, sigue negándose a pedir, y parece que para algunos eclesiásticos ya está reconciliado). No negamos, por cierto, la capacidad de arrepentimiento de algunos, y los esperamos con la mano tendida, pero nos encontrarán del lado de las víctimas. «Por amor a ellos, porque «a mí me hace mal que me opriman y a ellos le hace mal oprimirme»» como decía el recordado Carlos Mugica.

Sobre el diagnóstico que realizan los obispos, simplemente queremos señalar que entre nosotros mismos no tenemos la misma opinión sobre diferentes actitudes o políticas, y eso nos enriquece; pero para hablar de desocupación, empobrecimiento, hambre, inseguridad remitimos a los datos (no «oficiales») de la FAO, la CEPAL, el Banco Mundial o las estadísticas de Inseguridad de la Corte. Lo menos que podemos decir es que nosotros, que estamos en los barrios, entre la gente, con los pies en el barro, tenemos una mirada muy distinta de la que presenta el documento episcopal. Y precisamente desde ese barro, queremos saludar por la Navidad adelantada a los pobres de nuestra Patria que reclama justicia e igualdad ante la ley.

Secretariado de Curas en Opción por los Pobres

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