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Inundados: el desgaste rindió sus frutos

por jose

Una semana después de la reunión “secreta” que mantuvieron los representantes de Vecinos Unidos por el Agua y la intendenta Ana Meiners todos reconocen un entendimiento casi total que permitiría en pocos días anunciar un acuerdo para “resarcir solidariamente” a las 2.262 familias inundadas en el 2006 y 2007 que aún piden ayuda.

El último sábado de agosto se encontraron en el municipio para repetir pedidos y reproches los vecinos engañados con promesas electorales y los funcionarios que incumplieron la ordenanza 3.531 que fija la reserva del 5% de lo recaudado por el municipio durante los años 2007, 2008 y 2009.

Cada uno mantuvo sus fundamentos, discutieron y se escuchó la propuesta oficial de ofrecer como reemplazo al dinero en efectivo un “plan canje” para vecinos morosos o un “plan crédito fiscal” para vecinos cumplidores. La iniciativa ofrece incluir deudas por tasa municipal y obras como cloacas, gas o pavimento.

“Es lo que hay” dijeron en la reunión y comenzaron el proceso de hilar fino con funcionarios en los detalles del acuerdo y fundamentalmente explicarle a la gente cual será el destino de más de $ 400.000 que la moratoria tiene recolectado para éste fondo.

Los borradores de los decretos van a ir y venir en los próximos días entre las partes. Se estima que el acuerdo podrá anunciarse en conjunto por Meiners y Mathieu después de la fiesta de la ciudad y que los representantes de VUA no lo llevarían a la decisión de ninguna asamblea popular. Algunas voces críticas que ya se escuchan en los medios de comunicación podrían dilatar aún más el cierre del reclamo.

Dejarán a la libre elección de cada familia la posibilidad de aceptar la propuesta o reclamar, ya por vía judicial, el dinero en efectivo. El municipio ya prepara un lugar especial para atender individualmente a cada familia en la negociación de cada plan.

QUIEREN CERRAR LA HISTORIA

Los integrantes de VUA están cansados de ir y venir, de ser el queso del sándwich entre dos partidos políticos que se pelean en todo y que utilizan cada escenario para diferenciarse.

Todos los integrantes de la ONG sufrieron un gran desgaste, se vieron afectados en sus trabajos, sus relaciones familiares y el trato con sus propios vecinos que transformaron en monotemático cada encuentro.

Queda claro que si en octubre pasado Meiners en lugar de proponer una moratoria como solución a los problemas habría ofrecido un saldo de deudas y un crédito fiscal, la negativa hubiera motivado la organización de otra marcha.

Resultará difícil para la intendenta explicarle a la gente que no hay plata para inundados y sí para obras, camiones y nuevos empleados ingresados a dedo.

Hoy el desgaste y el cansancio dieron sus frutos. La marcha del 15 de julio sirvió para comprobar que el reclamo popular sigue vivo y que hay que cerrar la historia. El paso del tiempo permitirá contar los “heridos” y saber si se hizo lo correcto.

Por José Zenclussen – Publicado en Edición Uno

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