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Importante bajante de los ríos Paraná y Salado

by Ayelen

Cómo suele suceder en la salida del invierno, la laguna Setúbal está bajísima. En el hidrómetro del Puerto de Santa Fe, el río oscila cerca de los 2,50 metros, la altura más baja en lo que va del año. El Instituto Nacional del Agua (INA) pronostica que hacia la primera semana de octubre se replegará unos 10 centímetros más y medirá unos 2,39 metros (3 de octubre). La altura media para esta época del año es de 2,93 metros (se promedia el período que va desde 1992 al 2016).

Es una altura que está lejos del nivel de alerta (5,30 metros) y el escenario se replica aguas arriba: en Corrientes el nivel es de apenas 2,35 metros y en La Paz el Paraná no llega a los 3 metros.

Durante el 2017, el pico más alto que tuvo el río en la ciudad fue de 5,38 metros (el 28 y el 30 de junio), en el marco de una crecida ordinaria que tuvo en jaque al barrio La Vuelta del Paraguayo —que está fuera del anillo de defensas— y los sectores más bajos de Colastiné Sur. Hoy el nivel está más de 2,80 metros más bajo en el hidrómetro del puerto.

En el mediano plazo, la evolución de la cuenca depende del régimen de lluvias en el Litoral y en amplias zonas de Paraguay, Bolivia y sobre todo Brasil, que forman parte de la enorme cuenca del Paraná
En relación con este punto, el Centro de Prevención Climática de Estados Unidos adelanta que a partir de diciembre es probable que se instale un fenómeno de La Niña de baja intensidad. Se trata del enfriamiento del Océano Pacífico ecuatorial, un escenario que suele generar lluvias por debajo de la media en el Litoral y en la región pampeana.

Esta tendencia, cuando el fenómeno es severo, puede provocar pulsos de sequía significativos, con importantes pérdidas en los cultivos y en los rodeos ganaderos. Desde el punto de vista hidrológico reduce el riesgo de que la ciudad enfrente crecidas relevantes.

La tendencia de mediano plazo

Pero todavía es prematuro para sacar estas conclusiones. En una entrevista que publica la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el Dr. José Luis Aiello —experto en Ciencias Meteorológicas— explica las perspectivas para los próximos meses.

En primer lugar reconoce que es un año “muy complicado para los meteorólogos” porque cuando hay eventos neutrales —o Niñas o Niños muy débiles— se pierde calidad en la previsión, ya que el fenómeno de El Niño o La Niña es un “forzante” climático de peso para toda la región y cuando no influyen en forma decisiva suman un mayor protagonismo los tendencias regionales, que son más coyunturales.

“A los productores les sugerimos tomar los patrones normales y hacer una planificación teniendo en cuenta los efectos regionales. Hay que pensar que si se instala una Niña débil o un enfriamiento en el Pacífico ecuatorial, pueden inhibirse algunos mecanismos de lluvia. Eso es todo lo que se puede decir en este momento”, planteo el especialista.

Pero con un fenómeno de La Niña de baja intensidad —o en fase neutral, como sucede ahora— tampoco se pueden descartar las lluvias convectivas intensas (en un corto período de tiempo y en una región chica), algunos pulsos de calor y una menor probabilidad de heladas tardías.

Eduardo Sierra, especialista en agroclima de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, también señala que la mayoría de los centros de pronóstico coinciden en la posibilidad de que de que continúe el proceso de enfriamiento del Pacífico y derive en una Niña, que alcanzaría su pleno desarrollo hacia el otoño de 2018.

“No obstante, cabe recordar que a igual fecha del año pasado se anunció una tendencia similar, pero la misma no se concretó y la temporada 2016/2017 observó precipitaciones casi tan intensas como las observadas en el episodio de “El Niño” de 2015/2016”, concluyó Sierra.

La altura del Salado

El nivel del río Salado también está bajo. En el puente sobre la ruta 70, cerca de Recreo, oscila cerca de los 2,91 metros y en la ciudad de Santo Tomé, en su desembocadura, está apenas por encima de los 2,70 metros, de acuerdo a los registros de la Secretaría de Recursos Hídricos de la provincia de Santa Fe. En los dos casos, el nivel de alerta es de 4,70 metros.

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