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Expectativa por el juego de Argentina

por jose

BELO HORIZONTE.- El tanque de confianza de la Argentina estaría completo si el debut en la Copa del Mundo lo hubiese recorrido con la autoridad futbolística que otorga una personalidad firme y explosiva. Pero no hubo estilo ni contundencia, entonces la selección se enredó en un tejido indefinido. Justo cuando la reconstrucción exige dar una zancada vigorosa, aquel benefactor sorteo del fixture comenzará a tenderle una mano. Una ventaja que no deberá despreciar para ir entregando síntomas de evolución cuando esta tarde, desde las 13, en el Mineirao que tan buenos recuerdos le trae a Sabella, se enfrente con Irán, probablemente el rival más frágil y abordable de toda la competencia.

Un partido sin traslados, sin las altas temperaturas del Nordeste brasileño y sin equivalencias con el adversario. El marco le propone a la Argentina transitar por una llanura. Que el camino se vuelva escarpado sólo dependería de confusiones o propios desaciertos. El cruce con Irán se presenta ideal para consolidar un concepto y pegar un golpe bien fuerte sobre el escritorio de la Copa. Una goleada no hará más candidata a la Argentina, pero retumbará como un mensaje intimidatorio. Como lo hizo Francia, que ayer encontró una hendija y martilló sin piedad. Todo tendría que engrosar el monedero de la rentabilidad esta tarde. Aunque después alguien subestime un triunfo holgado por la talla del oponente, siempre es provechoso impresionar.

El equipo de Sabella debe explotar un escenario tan reposado para enviar señales. Para adentro y para afuera. ¡Qué darían otros equipos por estar en su lugar! También en la segunda fecha de su zona, España se jugó su permanencia en el torneo contra Chile y salió eyectada. Uruguay e Inglaterra se cruzaron con la percepción de que el que perdía se despedía del Mundial. lo que finalmente le ocurrió al seleccionado de Wayne Rooney. Desentendiéndose de esa tensión competitiva, de tener que convivir con la cornisa y el escándalo que se desata detrás, la Argentina se medirá con un conjunto que arrastra trazos amateur.

Una victoria traerá como premio inmediato la clasificación para los octavos de final de la Copa. Y si el éxito llega decorado por varios goles, también se tratará de un paso muy grande para terminar a la cabeza del Grupo F, lo que le garantizaría a la Argentina un plácido recorrido desde los octavos de final en cuanto a traslados (San Pablo, Brasilia, San Pablo, Río de Janeiro). Para espiar los futuros rivales siempre conviene no anticiparse, pero de la mano de algunos sorprendentes resultados hasta podría abrírsele a la selección una atmósfera estimulante.

Después del debut con Bosnia, el debate se posó sobre esquema e intérpretes. Sabella asumió su error en el inicial y conservador 5-3-2 y ayer aseguró que volverá al esquema madre, al 4-3-3 que de manera tan encendida defendió Leo Messi ante los ojos del mundo. Claro que el entrenador también aclaró que será sólo por ahora, no selló el acta de defunción para aquel dibujo austero. Parece que la polémica volverá a dispararse ante rivales con otra musculatura física y futbolística. Quizá este gesto del entrenador apenas responda a una concesión por la debilidad del oponente.

Los Cuatro Fantásticos entrarán en acción desde la titularidad, y despiertan los mejores augurios porque con ellos en la cancha la selección marcha invicta y han marcado 21 de las 25 conquistas albicelestes. Con la amedentradora aclaración de que las otras cuatro fueron en contra. Se buscan, se complementan, se potencian. Ahora deben hacerse cargo de las expectativas y los antecedentes, con el compromiso de también asumir algunas funciones en los retrocesos y las coberturas para que el equipo no quede tan expuesto. Naturalmente estará desequilbrado, pero su potencial de daño invita a los riesgos.

Seguramente Irán aceptará el rol de tímido espectador y planteará un cotejo cerrado, refugiado en su bloque defensivo. Los 90 minutos pasarán por la Argentina, que ganará con Gago por Maxi Rodríguez al filtrador de líneas que favorece a Messi. Si el volante de Boca ofrece una versión cercana a su plenitud, es tanto una segura opción de descarga como una prolija usina de distribución. Messi disfruta de estar rodeado por compañeros con roles complementarios porque así puede ser más determinante.

Ni para Sabella ni para los Fantásticos habrá excusas ni justificaciones. El equipo tendrá que devolverle voracidad a su propuesta y escaparse de los titubeos en los que se metió en el estreno del Mundial. No se tratará de un examen de alto calibre, pero la selección sí tendrá la resposabilidad de demostrar todo lo que se supone de su arsenal ofensivo. Aunque el fútbol es uno de los deportes que peor se llevan con la lógica y las previsiones, suele respetar jerarquías. Y la Argentina está parada frente a una interesante oportunidad, con la obligación de pegar un grito atemorizador que ahuyente inseguridades.

 

Por Cristian Grosso – La Nación

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