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El apiario de la UNL participará de una investigación nacional

por jose
Se trata de un colmenar que aportará datos al proyecto federal de abejas sobrevivientes a Varroa en Argentina. Se encuentra ubicado en la Reserva Natural “Med. Vet. Martín Rodolfo de la Peña” de la UNL, en la ciudad de Esperanza.

 

 

La Escuela de Agricultura Ganadería y Granja (UNL), creó a principios de 2021 el apiario o colmenar que se encuentra ubicado en la Reserva Natural “Med. Vet. Martín Rodolfo de la Peña” de la UNL, en la ciudad de Esperanza. Posteriormente el Laboratorio de Ecología de Enfermedades-LEcEn, ICIVET Litoral-UNL-CONICET sumó una colmena a las quince (15) ya existentes: “El apiario constituye una fuente de material biológico para la investigación científica en apicultura, posibilitando la realización de diversos trabajos colaborativos entre diferentes instituciones del sector”, sostuvo Celina Junges, referente del Laboratorio de Ecología de Enfermedades-LEcEn, ICIVET Litoral-UNL-CONICET.

 

 

Un ejemplo de ello es la participación en el proyecto Abejas Sobrevivientes a Varroa (ASVA), que es liderado por el Dr. Reynaldi (CCT CONICET La Plata; Centro de Microbiología Básica y Aplicada – CEMIBA; Facultad de Ciencias Veterinarias, UNLP) y por el Dr. Matías Maggi (Centro de Investigación en Abejas Sociales; Instituto de Investigaciones en Producción, Sanidad y Ambiente IIPROSAM (CONICET-UNMDP); Facultad de Ciencias Exactas y Naturales-UNMdP; CCT CONICET Mar del Plata) y en donde participan diferentes universidades e instituciones del país.

 

 

Llevan adelante los muestreos relacionados con el proyecto “Abejas sobrevivientes a Varroa (ASVA)”, además de Celina Junges, el Ing. Agr. Yrinero Federico Galán de la Escuela Escuela de Agricultura Ganadería y Granja; Derly Xiomara Cano Triana, estudiante de Ciencias Veterinarias (FCV-UNL) y Cientibecaria, junto a alumnos y alumnas de 4to año de producción apícola de la Escuela de Agricultura Ganadería y Granja (UNL).

 

 

“El objetivo de la investigación es comprender la interacción entre el parásito Varroa destructor, los virus que transmite y las poblaciones de abejas de Argentina. Su fin es determinar si existen comportamientos específicos de resistencia que les permiten a las colonias de abejas sobrevivir al parasitismo de V. destructor. Por ello, en diferentes puntos del país se están llevando a cabo muestreos tendientes a relevar variables poblacionales de ácaros y de abejas”, añadió Junges.

 

 

 

 

Importancia del estudio

 

 

“Varroa destructor es el principal parásito de las abejas. La apicultura mundial cambió drásticamente desde que el ácaro ectoparásito Varroa destructor colonizó a su nuevo hospedador Apis mellifera a finales de 1950 en Vladivostok, Rusia”, reflexionó Junges.

 

 

“A partir de este momento y producto de la trashumancia, el ácaro logró diseminarse por todo el mundo y hoy día, salvo Australia y algunos países de África, no existen zonas libres de Varroa. Sus infestaciones causan pérdidas del 50% y 80% de las colmenas en un apiario. En la actualidad, es prácticamente imposible encontrar colmenas sin varroosis, y teniendo en cuenta el impacto letal del ácaro sobre las poblaciones de abejas, los apicultores debieron comenzar a tratar sus colonias con acaricidas para evitar su colapso”, remarcó.

 

 

“En este contexto, participar de este proyecto no sólo implica representar a la provincia de Santa Fe en el marco de una investigación de índole nacional con datos que serán aportados por colonias de abejas inmersas en la Reserva Natural “Med. Vet. Martín Rodolfo de la Peña” de la UNL, sino que, además, contar con un apiario inmerso en la reserva significa aprovechar el potencial de las especies vegetales allí presentes para el fortalecimiento de la actividad apícola. Estas especies, en su mayoría nativas, son fuente de néctar y polen disponibles para las colonias de abejas”, continuó Junges.

 

 

Por otro lado, el apiario funcionará como colmenar centinela perteneciente a una red que dispone el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Para esto se tomarán seis colmenas como unidad de muestreo habitual, con el objetivo de monitorear presencia de plagas o enfermedades, y además, analizar presencia de sustancias tóxicas en las reservas y alimentos de las abejas. La periodicidad de este muestreo será tres veces al año para el caso de plagas y enfermedades (Marzo/abril – Junio/Julio – Septiembre/octubre) y para las reservas y alimentos, será de cuatro a cinco veces por año.

 

 

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