Home NoticiasLocales Denuncia penal contra la fiscal Trossero por perseguir y apretar a periodistas

Denuncia penal contra la fiscal Trossero por perseguir y apretar a periodistas

by jose

La presentó Edición Uno para que se investiguen diversas medidas originadas por la doctora Clelia Trossero con el objetivo de obstaculizar el trabajo periodístico relacionado a temas policiales y judiciales. Teléfonos pinchados y la intervención ilegal de la división Asuntos Internos de la policía provincial constan en la presentación realizada por el director del semanario esperancino.

 

(Edición Uno) – Empezó tibiamente y con el correr del tiempo su deseo de silenciar a la prensa crítica la llevó a dictar medidas muy polémicas. Para colmo de males en las últimas semanas, presa de su habitual nerviosismo, pasó todos los límites y tomó una decisión que no admite ninguna discusión, fue un claro ejemplo de abuso de autoridad, un hecho absolutamente ilegal que viola las más sagradas libertades individuales, motivo por el cual ayer Edición Uno presentó una denuncia penal contra la Dra. Clelia Antonia Trossero, quien deberá rendir cuentas sobre sus actos intimidatorios, acumulando ahora diferentes causas.

 

No quiere que se informe

Un sello de la tarea de la representante del Ministerio Público de la Acusación en Las Colonias es que no se den datos a la prensa, más allá de lo discutible de esta determinación, no se le puede atribuir delito alguno, es una facultad que le asiste.

De todas formas a poco de comenzar a trabajar en el Departamento empezó a molestarse porque algunos medios de comunicación -especialmente Edición Uno- igual accedían a información y la compartían con los habitantes de esta región, lo que la hacía estallar de bronca.

Primero a través de llamados los viernes para conversar con el director de este periódico respecto a detalles de los artículos judiciales y/o policiales, después al no conseguir imponer su propia agenda de noticias o novedades dejó de comunicarse. En nuestra larga trayectoria jamás aceptamos que nos digan qué publicar, menos aún lo permitiremos ahora con dos décadas de experiencia y siendo un medio tan arraigado dentro de la comunidad. Eso le molestó… Fue el principio del fin.

¿Es verdad que varias veces mandó a intervenir celulares de diferentes oficiales de alto rango dentro de la Unidad Regional XI con el único fin de poder descubrir quién o quiénes conversaban con los periodistas de Edición Uno? Es lo que reconocen algunos uniformados y comisarios retirados. Deberá investigarlo la Justicia, si es que no predomina el espíritu de cuerpo y tratan de protegerla.

Así, siempre según testimonios off the record, “desfilaron” por Asuntos Internos para contestar insólitas preguntas como “¿por qué hace pocos días usted le mandó un mensaje a Gabriel Müller que decía ‘hay algo esta noche’ y le contestaron ‘se juntan todos en el quincho de…?’”.

Increíble pero real, perdieron tiempo y destinaron recursos para tratar de encontrar “algo raro” y lo único que descubrieron fue que se reunían con amigos a comer un asado de vez en cuando.

No terminaron ahí los atropellos, ya que al no resultar lo de los teléfonos pinchados, cada viernes que aparecía un informe sobre cuestiones de la inseguridad la fiscal se comunicaba de mala manera, muchas veces a los gritos, con la Plana Mayor de la Jefatura Departamental para exigir respuestas… No discutía el contenido periodístico porque en todos los casos se ajustó a la verdad, sino que su enojo tenía que ver con que la noticia haya trascendido.

Las prácticas persecutorias que tienen como fin silenciar la tarea periodística y que la comunidad se quede con el relato virtual que la fiscal Trossero quiere instalar, continúan hasta estos días.

Aprovecha el poder de su cargo para ir sobre los efectivos policiales que supone son los delatores, aunque como pasa con los ladrones que tienen a maltraer a los vecinos, continúa sin dar en el blanco, se equivoca, su escaso olfato y capacidad la hacen fallar mucho más de lo que acierta.

 

Presiones inadmisibles

Podríamos citar numerosos ejemplos de hechos que ponen al desnudo que la doctora Trossero se preocupa más por lo que dicen los medios y lo que publican los efectivos policiales en las redes sociales, que en reunir y analizar datos que tienen que ver con el avance de la delincuencia principalmente en esta ciudad, pero pasemos a otro atropello, el más grave e ilegal que sólo se explica por su miopía legal y su encono hacia quienes no repiten lo que quiere que digan.

Hace pocas semanas una comisión de Asuntos Internos llegó a la Redacción para cumplir con una orden transmitida por Clelia Trossero al jefe de la citada repartición encargada de investigar exclusivamente a integrantes de las fuerzas de seguridad provinciales.

El escrito que lleva la firma de la fiscal exigía que por el informe publicado en estas páginas sobre los abusos sexuales cometidos en la Escuela Granja los oficiales tomen declaración testimonial a los directivos del establecimiento educativo, a las víctimas y al director de Edición Uno.

¿Trossero investigaba el caso y quería conocer cómo se había originado ese atroz delito que tuvo como damnificados a menores de edad? No, de ninguna manera, en la nota que le hizo llegar al responsable de Asuntos Internos sólo le exige que averigüe quién de esas personas aportó los datos al semanario… Creer o reventar.

Dilapidó dinero, tiempo y recursos humanos en una verdadera pavada: saber cómo nos enteramos de un tema respecto al que había ordenado mantener en silencio. El texto que compartimos brindó muchas certezas y eso le impidió a la fiscal desmentir lo informado, entonces abusando de su autoridad le dio curso a una medida ilegal, ya que ninguna de las víctimas, como tampoco el personal jerárquico de la Granja y mucho menos el director de este medio, tienen rango policial.

Todos son civiles, por lo tanto hasta un estudiante de abogacía se da cuenta que sobrepasó los límites al involucrar a Asuntos Internos.

¿Se trató de un mensaje para amedrentar a los periodistas? Es altamente probable y de ser así queda claro que al venir de Santa Fe no conoce la trayectoria de Edición Uno, quizás se entere ahora, ya que cada viernes “devora” estas líneas: basados en la verdad no le tememos a nadie, sólo hacemos periodismo, podemos cometer errores, pero jamás traicionamos a la gente aceptando “consejos” o “sugerencias”.

Si ese era el objetivo, una vez más falló, porque continuaremos investigando a los poderosos y seguiremos contando todo lo que pasa, no únicamente lo que un representante judicial quiere que trascienda.

 

Dura realidad

Debe quedar claro que lo que acá siempre hicimos fue poner en duda las respuestas de Clelia Trossero como integrante del Ministerio Público de la Acusación, lo demás no es de nuestro interés, sólo apuntamos a su falta de resultados, a cuestiones que le preocupan a la comunidad.

Por ejemplo, ¿por qué a pesar de haber acumulado en su oficina cientos de causas de gravedad, la mayoría de ellas con delincuentes con numerosos antecedentes penales, apenas un puñado de personas recibió condena efectiva de cárcel?

¿Es verdad que algunos magistrados le han pedido delante de todos que estudie más o ponga mayor empeño en la recolección de pruebas?

¿Será cierto que muchas veces le avisan que detuvieron a un ladrón y sin tener ningún dato en su poder ordena telefónicamente que lo liberen?

¿Continuará negando que acordó con un abogado defensor que un homicida confeso no quede tras las rejas, lo que derivó en que esté de nuevo en las calles de Esperanza?

¿Por qué procesó a tantos policías, es para “marcarles la cancha” y que entiendan que la fiscal es la que manda, por lo tanto deben acatar la prohibición de hablar con la prensa y en particular con Edición Uno?

Nuestras páginas están disponibles para que responda esos y otros interrogantes, pero ya le adelantamos que como siempre ocurre contamos con documentación que le costará desmentir… ¿O preferirá contestar con quienes no le preguntan nada y permiten que “maquille” la realidad?

¿Esperanza y zona se merecen una fiscal que no atiende a nadie, que trata mal a casi todos y encima que en lo específico de su profesión deja más dudas que certezas?

¿Hacia dónde vamos si quien comanda las investigaciones para dar con los que violan la ley se preocupa por tonterías en lugar de encarcelar a quienes tienen a maltraer a las familias de la región?

 

El futuro

Decidimos hacer público este tema porque Clelia Trossero sobrepasó los límites y como parece no detenerse su revanchismo, puede ser capaz de todo. Si no se calma y sigue impidiendo que trabajemos en libertad, ¿a cuánto está de dar otro paso y “vaya casualidad” actúe sobre alguno de los miembros de este periódico que “llamativamente” se vea envuelto en un problema judicial?

Los elementos están al alcance de la mano para comprobar lo que señalamos, por ejemplo, con pedirle a Asuntos Internos las notas enviadas por Clelia Trossero en las que solicita medidas sobre teléfonos de policías de la UR XI y respecto a la testimonial del director de Edición Uno y otras personas corroborarán que una vez más contamos la verdad, como hacemos desde hace dos décadas, porque en estas páginas reflejamos lo que realmente pasa, no lo que algunos quieren comunicarle de manera interesada al resto de la sociedad.

En el cierre vale la pena compartir una frase de Abraham Lincoln: “Los que niegan la libertad a otros no la merecen para ellos mismos”. ¿Se hará justicia, pondrán fin a los atropellos?

 

Publicado en Edición Uno 2/09/16

You may also like