Home NoticiasCultura Danilo Grasso: «El arte en mi vida simplemente es todo»

Danilo Grasso: «El arte en mi vida simplemente es todo»

by juanmanuel
Con apenas cinco años y en aquella casa rural de Grütly comenzó a dibujar sus primeros trazos, si hasta un dibujo suyo fue el ganador de un concurso Odol en Buenos Aires. Una carrera universitaria por obligación, otra como arquitectura que aún espera y la pasión por las bellas artes fueron parte de un camino que lo transformó en un verdadero referente en la ciudad. Artista plástico de profesión, un poco persona común, otro tanto genio. 

 

Artista plástico, profesor y una combinación perfecta entre estilo y creatividad. Sus muestras y trabajos han recorrido salones nacionales.  Como jurado una y otra vez recorre distintos salones y su apellido tiene peso propio cuando el arte plástico lo llama.

A lo largo de su trayectoria ha sabido recolectar innumerables premios y menciones aunque se mayor trofeo está todas las tardes en el Liceo Municipal donde transmite su pasión a jóvenes y adultos que llegan a sus clases. Amante del arte en todas sus formas disfruta de las bellas artes a tal punto que la transformó en su forma de vida:  «Mi relación con el arte es de toda vida, quizás divididas en diversas etapas de acuerdo a mi edad y a situaciones que se iban generando pero mi contacto en serio fue en el secundario cuando tuve como profesor a Carlos Montalbetti que más allá de un profesor fue mi primer y gran maestro de arte. Después de esa etapa en el secundario tomé otros caminos, elegí diversos pasillos dentro de una facultad que se alejaban de mi pasión por el arte y los caminos de la vida me fueron depositando por distintos caminos y por esas cosas que tiene la vida, uno de esos caminos me cruzó con Rita Montalbetti, hija de Carlos (Montalbetti), y ella comenzó a insistir junto con amigos para que me anotara en el Liceo Municipal allá en los comienzos de la década del noventa y tanto insistieron que me anoté y allí conocí a otro gran maestro para mí como Abel Monasterolo y con él fui ingresando cada vez más en el mundo del arte hasta que en 1997 y después de varios años de carrera, trabajos, aprendizaje, obtuve mi primer premio en un concurso y exposición de pintura y allí comenzó mi carrera. Me sigo perfeccionando, yendo a clases, realizando mis obras y proyectando en diversos ámbitos», expresa Grasso.

Artista de toda la vida

La soledad de una casa de campo era el lugar ideal para cerrar los ojos y descubrir un maravilloso mundo interior y reflejarlo sobre una hoja de papel: «Vivíamos en Grütly con mis papás y estábamos en el medio del campo y viajaba a Esperanza a estudiar. La pelota conmigo no iba, siempre recuerdo al profesor Moreno en el Colegio San José, un torturador de adolescentes (risas), que estaba empecinado en que jugara al fútbol hasta que entendió que eso no era para mí. Soy de una época donde en casa todos nos sentábamos alrededor de una radio y con cinco años ya dibujaba y mis padres escuchan desde Buenos Aires un concurso que organizaba la marca de pasta dental ODOL, se las ingeniaron y mandaron un dibujo mío y fui el ganador. Siempre mi vida desde pequeño estuvo vinculada al arte por eso cuando llegué al Liceo no necesité tanta técnica, sino formar la cabeza.

De aquellos tiempos a hoy las cosas han cambiado y principalmente las herramientas en todo sentido con las cuáles cuentan los jóvenes para estudiar no las teníamos. Vivía en el campo y todo costaba el doble, hoy un chico que ingresa al mundo del arte, quiere estudiar, tiene innumerables lugares para hacerlo, sino le gusta un espacio se va a otro, hoy casi no trabajamos con libros porque tenemos un teléfono a mano y está bueno que pase. En mis tiempos sin tantas herramientas éramos más ingeniosos, hacíamos cosas mal o bien pero lo hacíamos y aprendíamos a medida que nos equivocábamos. Entiendo que para el arte soy un autodidacta. Mis maestros que hoy lo siguen siendo, me formaron la cabeza, o sea me enseñaron a ver la realidad donde por ejemplo había taza, ver la otra realidad de ese elemento. Aprendí a volar.

Cuando gané mi primer premio allá por 1997 con mi primera obra tuve la posibilidad ese mismo año de exponer en el Salón Blanco y así se comenzó a dar un camino muy especial. Previo a eso hubo un inicio que no fue fácil. Cuando salí del secundario quise estudiar Bellas Artes y la respuesta fue simple: «Te vas a cagar de hambre». Me gustaba mucho la arquitectura pero por ese tiempo solo se podía estudiar en Rosario y no podía viajar así que opté por ingeniero en construcciones aunque nunca ejercí porque jamás me interesó como sí me sucede con la arquitectura y creo que una vez jubilado me pondré a estudiarla. Desde hace tiempo mi vida gira en torno a la producción de arte y puedo decir que vivo del arte pero lo que más me gusta es cuando salen chicos de mis clases y comienzan a exponer, se mueven, me digo: «A la pucha son un producto mío», eso me llena de orgullo»cuenta el artista.

Dura tarea

Dejarse llevar por una pasión, por algo que es movilizado desde adentro y viene del corazón y que muchas veces supo chicar con una realidad que siempre alguien quería hacer notar: «Cada muestra que realicé en Esperanza estuvo dedicada y hecha para alguien en particular y la segunda muestra que hice acá se la dediqué a mis viejos. Esa noche hablé del camino que venía recorriendo e hice un alto en esa frase que tantas veces había escuchado cuando decía que quería estudiar arte: «Te vas a morir de hambre». Llegó un momento de mi vida donde uno había mamado eso de te vas a morir de hambre y me di cuenta que me estaba muriendo de hambre y no estaba haciendo lo mío entonces preferí morirme de hambre haciendo lo mío y así es.

Los tiempos cambiaron, hoy hay más acompañamiento de la familia para comenzar a estudiar este tipo de carreras que hasta no hace mucho parecían o era vistas como algo extraño. Hoy los jóvenes tienen más herramientas para plantearse la carrera. Si bien la carrera del arte no pasa por ser buen fotógrafo, pintor, o escultor por nombrar algunas, la técnica no importa mucho, lo importante de uno como profesor es lograr volarles la cabeza para que puedan decir o sienten o ven detrás de las cosas. Hoy está toda la tecnología al alcance de la mano pero lo importante es la creatividad innata que está en cada persona pese a que exista una sociedad que inculca ciertas normas. Lo bueno es llegar a romper a esas barreras e ir más allá de la realidad.

Como docente es más fácil trabajar o transmitirle las cosas a los jóvenes que a los adultos. En esa búsqueda de volarles la cabeza con los chicos se puede ir más allá en cambio con las personas mayores es más difícil sacarlos de lo que ellos ven, ven con los ojos, les cuesta mostrar la realidad que tienen dentro. Con los chicos lo más difícil es romper las estructuras que puso la escuela, esto no se hace, esto no se hace o programas de educación plástica que van siempre a lo mismo muchas veces terminan coartando la creatividad. Por otra parte la tecnología generó que se vaya a lo a lo inmediato, están muy acostumbrados a la imagen rápida entonces cuando un proceso de creación te lleva una dos horas, ya se cansaron entonces está ese objetivo de lograr en ellos paciencia y dedicación, que no es todo momentáneo sino para llegar a una producción hay que formarse», sostiene Danilo Grasso.

Esperanza, ciudad de arte

«Esperanza está dentro del gran Santa Fe y es lógico que la ciudad capital tenga más espacios para ofrecer arte, hay otra movida pero Esperanza y Rafaela, pocos saben,  después de Rosario siguen siendo los focos de la cultura en la provincia.  Rafaela tiene una movida muy grande pero que se produce desde el municipio. Acá el gran merito esperancino es que la cultura desde la plástica y otras cosas se proyecta desde lo privado. Las instituciones que muestran arte en Esperanza son privadas, incluso la Casa de la Colonia que es un edificio municipal es manejada con total libertad por la Asociación de Artistas Plásticos y somos personas libres que no somos pagos. Sale todo del esfuerzo privado y eso es digno de destacar . Con el apoyo del estado todo es más fácil, pero que en Esperanza surja de forma independiente es maravilloso.

Esperanza tiene una movida cultural en todos los aspectos muy buena. Comparemos solamente nuestra ciudad con Santa Fe. Sean o no conocidos, que trasciendan, estén acá o afuera si comparamos en cantidad de habitantes, es impresionante el número de artistas que tiene Esperanza y eso hace que la cosa se mueva. Como profesor me pone feliz la movida que hay en la ciudad.

Podemos estar divididos, no divididos, creo que tenemos formas de pensar diferente porque se hace una presentación, una muestra y estamos juntos uno dividido con el otro dividido, en definitiva estamos todos los divididos juntos. Podemos pensar o encarar cosas diferentes pero que una ciudad de 50 mil habitantes tenga por mes tres exposiciones diferentes, es mucho e importante.

Ver que haya tanto movimiento entusiasma. Hoy Esperanza le da principalmente al chico la posibilidad que vaya a ver muestras todo el tiempo y elija dentro de lo que no le gustó y le gusta. Tiene para elegir y optar por un camino. Soy un convencido que el arte tiene una nueva rama y es el arte joven que encierra al arte urbano, los medios, pueden manejar arte a partir de videos. Manejan muchas cosas y es maravilloso.

Siempre insistiré para que los chicos estudien arte aunque a la vez le diría que por las dudas estudien otra cosa (risas). Hoy hay importantes herramientas que permiten que un artista cree, produzca su obra y pueda venderla. En mi casa soy un apasionado de transmitir arte, además de poder vivir de él, entiendo que el arte en mi vida es simplemente mi vida… Vivo así, por el arte», expresó en el cierre.

Su muestra

El artista presentará una nueva obra denominada «Situaciones» (Collage) en el salón de exposiciones «Puro Arte», Aarón Castellanos 1224 de la ciudad de Esperanza. La misma se podrá visitar desde el 13 de marzo al 12 de abril de martes a sábado a partir de las 17.

 

 

 

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