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Cierre de las exportaciones de carnes: tropezar con la misma piedra

por jose
Análisis de la decisión que perjudica al país a cargo de Ana Copes diputada nacional mandato cumplido (PDP) y Roberto Cerutti, ex presidente de Asociación Cooperativas Argentinas (ACA).

 

 

El cierre de las exportaciones de carnes que decretó el Gobierno Nacional hace algunos días, es una medida que atenta contra el libre comercio con graves consecuencias negativas económicas y sociales para los pueblos de nuestras provincias y las cadenas agroindustriales del país.

 

 

Esta medida irracional genera inestabilidad, incertidumbre y paraliza un rubro que crea desarrollo y derrama hacia otras actividades de la economía, en particular en el medio rural, los pueblos y las ciudades del interior.

 

 

 

La historia de la carne es la historia de nuestro país. Sin ir muy lejos, en el año 2006 (cuando Brasil tuvo un brote de aftosa y ello significó una verdadera oportunidad para Argentina), esta misma agrupación política aplastó literalmente el negocio de las carnes con efectos devastadores para el sector: desaparecieron 30.000 productores, cerraron 138 frigoríficos y se perdieron 10 millones de cabezas del stock de hacienda bovina.

 

 

Durante los doce años de kirchnerismo, muchas veces no se cumplió con los compromisos de la cuota Hilton y el cierre a las exportaciones de carne fue prácticamente una constante; bajo los dos gobiernos de Cristina Fernández las exportaciones cayeron un 63% y el precio al consumidor subió 916%. Nunca dejó de aumentar por encima de la inflación, y así, Uruguay, Brasil y hasta Paraguay exportan hoy más carne que nosotros.

 

 

¿Cómo explicarnos esto cuando Argentina es beneficiaria del 60% de la cuota Hilton, es decir, el país más importante para dicha cuota? Nuestro país tiene oportunidades, pero también tiene gobiernos obstinadamente incapaces.

 

 

El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) N° 75/2021 que cierra la exportación de carnes por un mes, no es un DNU más: es un criterio que se expone y, por tanto, un mensaje de incumplimiento de compromisos que se envía al mundo y al futuro. Se pierden mercados porque el criterio ya está: no habrá previsibilidad.

 

 

 

 

Se pierden inversiones de empresarios locales y extranjeros, que ven que hay frigoríficos con la carne preparada y no la pueden exportar. ¿Por qué habrían de invertir en este país?

 

 

Somos una nación exportadora de alimentos. La pérdida de mercados de destino, que tanto conocimiento, tiempo y recursos lleva conquistar y consolidar ante una fuerte competencia internacional, es algo que no podemos admitir. La prolongación de esta medida puede generar una grave distorsión en los mercados con consecuencias nefastas para el propio abastecimiento del consumidor argentino, junto a un proceso de desinversión, caída de la producción y, finalmente, pérdida de empleo calificado.

 

 

Todos estos acontecimientos nos dejan un sabor amargo y la enorme preocupación de que los argentinos no aprendemos nada y permanentemente volvemos a tropezar con la misma piedra.

 

 

Ojalá nuestra clase dirigente, políticos, empresarios, hombres comunes, ciudadanos al fin, imitaran los buenos ejemplos, ya que claramente la solución a nuestros problemas va a venir indefectiblemente de la política bien entendida, porque el hombre es, en su esencia, un ser político, y es la política honesta la que transforma la realidad para bien de todos.

 

 

27 de mayo de 2021

 

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