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Ciclovía: Meiners dio una clase de kirchnerismo

por jose
Se olvidó de la institucionalidad, habló de género, poner al país de pie con trabajo cooperativo, nada dijo de las quejas de la gente, ignoró a la oposición y contrató a una firma amiga. Factor sorpresa y autoritarismo.

 

 

En su cuarto mandato la intendenta municipal reitera acciones tan cercanas al kirchnerismo nacional que parece conducida desde el Instituto Patria. Ella lo va a negar y si cometió un error y el bochorno se agranda, puede llegar a pedir disculpas con su mejor postura de inocente, pero la obra empieza el lunes.

 

 

Grande fue la sonrisa de Ana Meiners detrás del barbijo cuando vio a la oposición desconcertada porque en lugar de informar sobre la obra, se firmaba el contrato.

 

 

Si la ONU estaría sobre los detalles de la obra hubiese pedido el aval legislativo, está claro que sólo pone los fondos que administra el gobierno nacional.

 

 

Los concejales opositores pidieron informes porque se trata de un proyecto en un espacio público, pero institucionalmente la intendenta ignoró las consultas. No sólo no respondió el pedido de informes, sino que fue al Concejo a abrir el período ordinario y les dijo que ratificaba la obra.

 

 

Lo hace sabiendo que la oposición está dividida y que ella tiene a sus pies a varios de esos concejales dispuestos a hacer algún acuerdo por un voto. Hay ejemplos con el fascendinismo y el pro.

 

 

Mientras tanto los concejales oficialistas se han convertido en mero testigos de acciones de gobierno de las que se sienten ajenas y se enteran por los medios, pero no levantan la voz y si se acerca un micrófono elogiarán a la jefa.

 

 

El factor sorpresa también incluyó la fecha del anuncio. Un martes de Semana Santa, horas después la gente se olvidará de todo y a los quejosos no les dejará ni tiempo para una presentación judicial.

 

 

Como si fuera CFK, nuestra AMM tampoco respondió a la queja de los vecinos autoconvocados que pedían “salvar la Avenida” con la recolección de firmas. Cuando alguien le consulte dirá que sus amigos dirigentes de la vecinal le pidieron solucionar la congestión de tránsito y, si era necesario, retirar las obras de arte de Eva Borla.

 

 

Cualquier paralelismo con la polémica por el retiro de la obra de Cristóbal Colón en Capital Federal, es pura coincidencia. También la paradójica mirada fija de funcionarios que aseguran respetar a la artista plástica, pero se cargarán sus obras en una chatita de mayco.

 

 

En el discurso de firma del convenio se habló de trabajo cooperativo y de respeto del cupo de contratación de mujeres para “poner al país de pie”. Sólo faltaron los aplausos militantes.

 

 

Otro punto del manual kirchnerista es contratar amigos. Se cumple con otorgarle la obra por $ 26 millones de pesos a la misma cooperativa que hace otras obras en la ciudad, servicios de desmalezados y es la única contratada por el municipio para barrer las calles manualmente, sin mucho control.

 

 

El combo incluye poner a defender el proyecto a algún profesional reconocido que termina señalado por la sociedad por sus propias contradicciones. Es parte del sacrificio político que para pertenecer, exige el sector.

 

 

La gente se quejará en redes sociales, alguna obra de arte quizás termine rota y la peguen con poxipol, pero cuando la ciclovía se vea terminada, antes de las elecciones, ya todos se olvidarán del patoterismo institucional de la jefa comunal y posiblemente su sector gane las elecciones.

 

 

El próximo paso será el agite de sus amigos, dependientes de la chequera estatal, para pedir que terminen la obra y hagan como sea las cuadras que le faltan al proyecto.

 

 

La historia política se repite pero la historia de la ciudad se debilita con políticos que no leen, ni quieren enterarse de la construcción social de la comunidad que representan.

 

 

Cuando la ciudad se creó sus dirigentes hablaban en idiomas distintos, pero lograron entenderse y armar los cimientos de un fenómeno de crecimiento que muchos vinieron a copiar. Quisieron ponerse de acuerdo y lo lograron.

 

 

Sin voluntad de entendimiento y sin respeto por el pasado, el presente es una sucesión de anécdotas de grieta y el futuro una tragedia.

 

 

Es lo que hay, es lo que votamos.

 

 

j.z.

 

 

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