Caso Baraldo: Maratónica audiencia de alegatos

Más de 12 horas les llevó a las partes argumentar sus posturas en el juicio. La fiscalía y la querella insisten en su acusación y el pedido de penas superiores a los 20 años, mientras que la defensa sostiene que los abusos nunca ocurrieron.

AIRE DE SANTA FE. – A las 9:30 de la mañana del jueves comenzó la exposición de la fiscalía en la jornada de alegatos en el juicio que determinará la responsabilidad de tres personas en un caso de abuso sexual infantil intrafamiliar en Esperanza. La audiencia se prolongó durante todo el día hasta cerca de la medianoche, cuando finalizaron las partes y se pasó a un cuarto intermedio hasta el lunes, cuando se conocerá la decisión del tribunal.

“Es un caso excepcional”

El fiscal Omar De Pedro construyó su alegato en torno a la palabra expresada por el menor en las Cámaras Gesell, y los testimonios de los profesionales que evaluaron el discurso como “veraz, coherente y creíble”. El acusador recordó lo expresado en juicio por los licenciados Besoni, Reynoso, Montoya y la perito Ibañez.

En su alegato, el fiscal también recordó las declaraciones de las docentes del niño, y el cambio de conducta que detectaron en él cuando dejó de ver a sus abuelos y se instaló definitivamente en el hogar con su mamá y la pareja.

Luego De Pedro remarcó los cuestionamientos que se hicieron durante el juicio a la manera en que se había dado el develamiento de los abusos, el hallazgo de la fotografía y ciertas contradicciones en fechas y personas. El fiscal se preguntó “¿qué precisión se le puede pedir a un niño sometido por años”? y aclaró que la guía de Buenas Prácticas de UNICEF destaca que los niños hacen referencias por épocas y no por fechas de lo ocurrido.

Sobre el hallazgo de la fotografía, De Pedro dijo que el niño “puso en actos lo que no podía decir en palabras”, al entender que el chico dejó las fotos en el celular para que sean encontradas por su mamá.

El fiscal también destacó el examen médico realizado al niño. En casos conocidos como de “testigo único” como los abusos sexuales donde muchas veces sólo se cuenta con la palabra de la víctima, en este caso el examen médico encontró reacciones poco habituales en el niño. La médica Mahuad concluyó que podían ser compatibles con abuso sexual crónico, como se acusa en este caso, o una cuestión anatómica del niño.

Además, De Pedro recordó lo realizado por la Junta Especial de Salud Mental, dirigida en aquel entonces por un familiar de un jefe de la acusada, que emitió dos dictámenes favorables a los imputados, desviando la atención hacia la pareja de la denunciante.

El fiscal dijo que “la Junta Especial forma parte de una ‘parodia de desprestigio’ contra una persona que lo único que hizo fue acompañar a la mamá del niño” y reiteró el pedido de que se corra vista a los tribunales de ética, los colegios profesionales y el MPA para investigar esta situación de la Junta a la que calificó como “patética e irregular”.

Finalmente, el acusador se adelantó a los argumentos de la defensa y se preguntó: “si estaba todo armado –por la mamá del niño y su pareja- por qué fueron antes de la denuncia a hablar con el tío sobre lo que pasaba? ¿por qué plantearles a los abuelos la preocupación por la foto? ¿por qué esperar meses para denunciar?”. Y siguió: “¿todos los testigos se pusieron de acuerdo para perjudicar a los acusados? Ninguno de ellos trabaja para el Ministerio Público de la Acusación”.

Por último, el fiscal se refirió a lo expresado por la licenciada Davoli, perito de la defensa que analizó los videos de las cámaras gesell y dijo que el niño había sido “inducido”. “Nunca explicó como” dijo De Pedro. Y recordó que la testigo dijo que no contaba con elementos para valorar la credibilidad del relato del niño.

Finalmente, el fiscal realizó un repaso sobre lo expresado por la Guía de Buenas Prácticas de UNICEF para el tratamiento de este tipo de hechos, y remarcando que las profesionales actuaron conforme a esta guía, que avala y sostiene la acusación.

Un acercamiento inapropiado

En una causa plagada de cuestionamientos y acusaciones cruzadas algo extraño sucedió en el primer cuarto intermedio, previo al alegato de la querella. Una persona que estaba en el público acompañando a los acusados se acercó a la abogada querellante en el baño y se presentó como “una abogada de Esperanza, esposa de ‘un gerente de la empresa’ y familiar de un alto funcionario del gobierno provincial” y que había ido “a tomar nota de lo que pasaba en el juicio”.

La dra. Carolina Walker Torres en su alegato hizo referencia a esta situación y dijo que si bien ella no se sintió amedrentada ni intimidada, “más allá de un breve nerviosismo del momento”, se trató de un ejemplo más de “tráfico de influencias” y recordó cuando uno de los jueces hizo retirar a una persona del público por gestos intimidatorios y que el fiscal también advirtió gestos por parte de uno de los imputados.

“Quédense tranquilos que hoy el chico está bien”

En su alegato, la querella adhirió a lo expresado por el acusador público en su rol de representar el interés del niño. Quien primero tomó la palabra fue la dra. Carolina Walker Torres, y dijo que el menor “se cansó de contarnos lo que le pasaba, él es el principal actor y nosotros tenemos una responsabilidad muy grande con él, porque vinimos a hablar en su nombre”.

A continuación, se dirigió a los acusados “quédense tranquilos, hoy él está bien, está contenido y saliendo adelante”. Y luego aclaró que “el niño tiene derecho a ser oído, y a ser oído efectivamente oído. Si los adultos desarrollamos una herramienta para el niño, y tiene errores, eso no lo puede pagar el niño”.

Luego, la letrada se refirió al “develamiento” de los abusos, y repasó varios estudios científicos que dan cuenta que la mayoría de los niños relata lo ocurrido por lo menos un año después de ocurridos los abusos, que muchos de ellos nunca cuentan lo que le pasó, y que cuanta mayor cercanía hay con el abusador, más difícil que el niño hable.

libertad

A su turno, el dr. Martín Risso Patrón repasó la calificación legal de los delitos atribuidos a los acusados, abuso sexual con acceso carnal reiterados, agravado por guarda y convivencia, por ser la victima menor de edad y ocasionar grave daño en su desarrollo, corrupción de menores y coacciones agravadas; reiteró los pedidos de pena entre 20 y 24 años de prisión. Además, solicitó que al momento de dictar sentencia se disponga la prisión preventiva inmediata de los acusados, por considerar vigente el riesgo de fuga a pesar de que la sentencia no esté firme.

“Una gran bola de nieve que se los llevó puestos”

Durante la tarde fue el turno de los alegatos de la defensa. El dr. Eduardo Jauchen comenzó cuestionando la denuncia y comparándola con “un copo de nieve que fue creciendo, y se armó una gran bola de nieve que se llevó puestos a los denunciantes”.

Para la defensa los hechos atribuidos a los acusados “no existieron”, y los calificó como “absurdos e inverosímiles”. El defensor también habló de “distorsión” por parte de los acusadores de la prueba y los testimonios, y que “lo único que existe en la causa es la palabra del niño en cámara gesell”.

A continuación, el abogado solicitó la invalidez de las dos cámaras gesell, la exclusión probatoria de las mismas y la nulidad de todo el proceso. El pedido se basa en que las medidas fueron realizadas por profesionales de la Defensoría del Pueblo, que no podrían intervenir en cuestiones del Poder Judicial.

Caso Baraldo

Al referirse al informe médico, lo catalogó como “plagado de barbaridades y negligencias”, e insistió en que no se detectaron lesiones en el niño. Además, el defensor cuestionó que “ningún adulto se haya dado cuenta de los abusos”.

A su turno, la dra. Forte cuestionó las entrevistas realizadas al niño en sede policial y también solicitó la invalidez de estos actos. También cuestionó duramente a la mamá del niño y su pareja, de quienes dijo que “denuncian a todo el mundo y por cualquier cosa”, y nuevamente puso en duda la existencia de la fotografía que sus dos defendidos reconocieron haber visto.

Además, la defensora dijo que la investigación policial y fiscal fue “sesgada”, y que el niño “tenía aprendido el speech y la pareja de la mamá es el dueño del relato”. Dice la defensora que los dos relatos del niño fueron iguales en las dos cámaras gesell al relatar los abusos cometidos por el abuelo y el niño. Pero en realidad el chico hace dos relatos distintos sobre el cómo se dan los abusos de su tío y de su abuelo.

Sobre el final, la letrada intentó repasar las contradicciones sobre fechas, modos y personas que se enteraron de los abusos, y volvió al tema de la foto, que ahora sí reconoció pero lo tomó como “un juego de chicos”.

Por último, la abogada intentó minimizar el hecho de que el niño haya apuntado a la mamá con un arma de juguete, situación que develó las amenazas imputadas al tío policía con el arma reglamentaria, por considerar que era “un juego” del niño, a pesar de que la mamá había declarado que su hijo nunca había tenido esas actitudes.

La sentencia

La decisión del tribunal presidido por el dr. Silva en compañía de los dres. Pereyra y Olivera se dará a conocer el próximo lunes a las 17 hs.

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