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Cammisi ya se siente intendente y reparte cargos

por jose
Un dirigente del PRO será su primer candidato a concejal y el gabinete ya está entregado a distintos sectores. Aprovecha el lanzamiento de otro radical para despegarse del fascendinismo al que volverá en poco tiempo. El peronismo sin reacción.

 

 

Mientras la gente no sabe cómo llegar a fin de mes, ellos sólo “rosquean” para asegurarse la conducción de la ciudad desde diciembre de 2023. El trabajo no es lo importante, sólo los títulos de las noticas y las publicaciones en redes sociales.

 

La última vez que Cristian Cammisi convocó a sesión del Concejo Municipal que preside, fue el 30 de junio. Vuelven hoy para cumplir. Tranqui.

 

Todos los que le piden dinero le dicen que va a ser el próximo intendente de la ciudad y él ya actúa como ganador de las elecciones. Lo curioso es que cuenta con sponsors porque muchos aseguran que las ayudas son entrega de dinero en efectivo.

 

Llegó a un acuerdo con el Pro para alternar la presidencia del Concejo Municipal (y los recursos del legislativo) entre 2022 y 2023. El año próximo un dirigente de ese partido será el presidente del Concejo y primer candidato a concejal de su lista.

 

Al mismo tiempo el fascendinismo juega a su favor, como si todo estaría debidamente coordinado. El sector obediente al ex vicegobernador, impulsó al otro concejal radical a lanzarse un año antes como candidato a intendente y cómo tal, presentar propuestas irrealizables y socialmente sensibles.

 

El presidente del radicalismo local que pretendía consensuar políticas con todos los sectores, ya se lanzó como candidato y dejó atrás todos los juramentos que les hizo a quienes piensan distinto dentro de su partido. Ya consiguió lo que quería. Ingenuos los que se sentaron a su mesa.

 

“Vamos a construir la Esperanza que queremos” dice irresponsablemente Rodrigo Muller en spots publicitarios que alguien paga, en lugar de trabajar como legislador que es para lo que se postuló hace diez meses.

 

Mientras muchos no puedan creer que alguien esté pensando en candidaturas, el propio Cammisi sale a decir que un concejal no puede hacer viviendas ni estar en campaña. Hacen como que se pelean pero se están asegurando su próximo salto.

 

El bueno y el malo en un mismo sector. En diciembre una santa encuesta decidirá posiciones de quienes irán detrás de Cammisi y el resto a pelear por un lugar en la lista de concejales. Allí volverán a ser todos amigos y obedientes a sus padrinos sponsors.

 

Allí está el mayor peligro para la ciudad, ninguno de los tres concejales nombrados de Juntos por el Cambio (Cammisi, Müller o Puig) que dicen estar dispuestos a transformar la ciudad, tienen autonomía política. Están puestos allí por otros que los dominarán también en otro rol.

 

Un PJ sin reacción

 

El partido que gobierna la ciudad tiene dificultades de gestión, está dormido en la militancia y en la iniciativa política. Si bien no es tiempo de campaña, tras 15 años de permanencia, la gestión municipal no tiene voz política propia que señale a la oposición y milite sus acciones.

 

Es increíble que cuatro concejales se sienten sobre el proyecto de pavimento y nadie del oficialismo les diga nada. Tienen más críticas de los vecinos por no aprobar el proyecto que de la propia intendenta.

 

En los pasillos del municipio se ve resignación y sentimiento de despedida de muchos funcionarios políticos. Es el tiempo en el cual se acelera el pedido de pase a planta de los militantes justicialistas. Hace frío afuera.

 

Aseguran que la intendenta está preocupada por la gestión y las dificultades sociales de la ciudad y por ello rechaza cualquier diálogo sobre candidaturas. Mientras tanto los perfiles técnicos dominan la escena y parece que nadie defiende lo hecho.

 

Ni a unos ni a otros les alcanza con videos en redes sociales. La política es otra cosa, muy difícil de sostener con mentiras y marketing en momentos de tanta inestabilidad social.

 

 

j.z.

 

 

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