Inicio Destacadas Buschiazzo se despide de Esperanza: “Me llevo una comunidad que me abrazó con muchísimo cariño”

Buschiazzo se despide de Esperanza: “Me llevo una comunidad que me abrazó con muchísimo cariño”

por Ayelen
El pastor de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Jorge Buschiazzo, se refirió a su inminente cambio de destino pastoral y confirmó que el próximo domingo a las 20 será su última celebración como pastor en la ciudad.

 

 

En declaraciones realizadas a la CSC Radio, Buschiazzo recordó que “antiguamente los pastores se quedaban mucho tiempo en las comunidades, pero después se puso un tope de estadía de 12 años en una comunidad y yo gocé de tres años de plus, porque estuve 15 años en esperanza, lo cual es excepcional y se da en caso de que la comunidad lo pida y presentando proyectos”.

 

 

En ese marco, confirmó que “a partir de marzo el nuevo pastor en Esperanza será Sergio Schmidt, quien actualmente es pastor en Viale, provincia de Entre Ríos, pero que es santafesino y sus padres son oriundos de Santo Domingo”. Agregó que “su largo Ministerio lo realizó en Estados Unidos, donde hizo un doctorado en Sagrada Escritura, así que todavía tiene algunas cuestiones muy yanquis”.

 

 

En tanto, reveló que su destino será la localidad de Montecarlo, en Misiones, al norte de la provincia, ciudad conocida como capital nacional de la orquídea y de allí proviene la yerba Aguantadora.  “Es una ciudad que se pobló con descendientes de alemanes provenientes de Alemania directamente y de Brasil, así que es más alemana que Esperanza porque todavía se conserva el idioma, hay muchos jóvenes y familias bilingües porque hay tres colegios privados de habla alemana, con mucha importancia de la naturaleza también”, comentó.

 

 

 

En cuanto a su despedida de Esperanza, mencionó que “el sábado habrá una cena en el salón parroquial, que ya está colmado, y el domingo a las 20 será el último culto oficial y de despedida”. Y agregó que “en los primeros días de febrero ya inicio las vacaciones y ahí haremos la mudanza porque son 1.000 kilómetros de distancia hasta Montecarlo para poder acomodarnos allá dado que a partir del 1 de marzo comenzará mi labor pastoral”.

 

 

Contó que en Montecarlo “se da la particularidad de que el pastor actual se jubila así que estaremos un par de meses juntos aunque ya no vive ni en el predio ni en la casa pastoral; pero de todos modos se queda en la ciudad porque su esposa es de Montecarlo y él es entrerriano”.

 

 

“Hay un sano equilibrio entre lo que me llevo y lo que dejo. Siempre sostengo que es más lo que recibo que lo que doy, y uno cuando recibe mucho tiene la necesidad de darle a la comunidad algo de lo mucho y bueno que recibe. Si pude hacer muchas cosas aquí y la gente lo valora es porque recibí mucho más. Me llevo una comunidad que me abrazó, que me recibió con muchísimo cariño, me dio un lugar muy especial, me escuchó con mucha atención, me respetó, me valoró, y me acompañó en los diferentes procesos y actividades; trabajando muy bien con otros credos demostrando que pese a las cosas que nos diferencian hay también cosas que nos acercan y enriquecen. Me sentí muy cómodo en estos 15 años como pastor y está muy demostrado el cariño que la gente manifiesta, más en el último tiempo”, reflexionó.

 

 

 

En ese marco, valoró que “en la ciudad se generó un quiebre gracias a la apertura de los todos, se tiraron abajo las barreras y hoy la gente siente que las Iglesias son parte de la historia y del presente de la comunidad, como lugar de encuentro y de apoyo y como ejemplo de que las grietas se pueden superar a través de un diálogo y un respeto mutuo”.

 

 

Acotó que “hay que seguir avanzado en el trabajo y el diálogo ecuménico porque las problemáticas sociales son grandes”.

 

 

“Si tengo que definir a Esperanza, es un lugar hermoso; una ciudad preciosa, toda la zona de la colonia es muy próspera, rica en recursos materiales, en su gente, sus tradiciones, su espiritualidad, pero no hay que dormirse porque los problemas sociales están y se acrecientan; no hay que distraerse ni pensar que el otro me va a solucionar los problemas. Hay problemáticas que atender y también hay pérdida de espiritualidad –aunque Esperanza es una comunidad muy espiritual- y cuando eso pasa se pierden valores morales, sociales, éticos y abre la puerta a cosas que no queremos: a la inseguridad, la corrupción, las adicciones. Y esto está. Por eso la comunidad debe asumirlo, hacer un diagnóstico y organizarse para ver de qué manera se contrarresta esto”, analizó.

 

 

 

En este contexto Buschiazzo habló de “una pérdida de la participación ciudadana que tiene que ver con el individualismo, con el confort, y con la pasividad de la queja. Y si Esperanza gozó de los reconocimientos y privilegios que la hicieron grande, fue porque hubo personas que se comprometieron y participaron, creando instituciones para hacer de Esperanza lo que hoy es. Las nuevas generaciones tendrían que cuidar esto”.

 

 

“Esperanza tiene todos los recursos: económicos, humanos e institucionales, para contrarrestar todas las problemáticas que vienen creciendo pero también hay que elegir a las personas idóneas para llevarlo a cabo. Porque si uno elige instituciones que están corrompidas es muy difícil”, concluyó.

 

 

 

Uno de los tantos mensajes que Jorge Buschiazzo compartió en EDXD, en este caso previo la Semana Santa del año 2019

 

 

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