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Atentado a Bonfatti: compleja trama de una interna policial

por juanmanuel

“En un auto que está estacionado en la puerta de la comisaría 10º está el arma” con la que atentaron contra el gobernador Antonio Bonfatti. Esta idea era la que estaba plasmada en varios «mails» anónimos que circularon ayer a la tarde por distintas redacciones de medios de comunicación y dependencias policiales, como la de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE). El juzgado de Instrucción Nº 5 tomó conocimiento de estos mensajes y ordenó a la TOE allanar la seccional que está ubicada en Darragueira al 1100. Esa comisaría tiene jurisdicción en la zona donde está la casa de Bonfatti, a 13 cuadras de esa dependencia. La jueza ordenó además incautar todos los teléfonos celulares de los policías que trabajan en esa seccional. Unas horas después, y de acuerdo con las pericias, se confirmó que el arma secuestrada no es la que se usó en el atentado a Bonfatti.

 

 

Los efectivos de la TOE encontraron un arma 11,25 en un vehículo que estaba secuestrado en la puerta de la seccional. La pistola fue peritada de forma inmediata, y pasadas las 22 se determinó que el arma incautada no se utilizó en el ataque contra la vivienda particular del gobernador, el 11 de octubre pasado a la noche, cuando cuatro hombres encapuchados, que se trasladaban en dos motos, dispararon 14 tiros contra el domicilio del mandatario provincial, que se encontraba en ese momento en el living mirando el partido de Argentina y Perú, por las eliminatorias del Mundial 2014.

 

 

La jueza María Luisa Pérez Vara incautó los teléfonos celulares de todos los efectivos que se desempeñan en la seccional Nº 10 y también las computadoras. No es la primera vez que en el marco de la investigación aparece una pista falsa. Esta artimaña busca según interpretaron en la Justicia sembrar más dudas y tratar de direccionar la pesquisa hacia objetivos ficticios. El caso del mensaje de texto que entró al celular del juzgado de Instrucción que estaba de turno hace dos semanas, que era en ese momento el de la magistrada Raquel Cosgaya, parece ir en esa línea. El SMS salió de un aparato registrado en la ciudad de Santa Fe y que pertenece a un efectivo policial. El mensaje decía: “Ojo con Bonfatti y (Ana) Viglione porque se la van a poner en la autopista”. Las investigaciones que se realizaron indican que el titular del teléfono no escribió el mensaje. Se sospecha que alguien dentro de la Policía usó su aparato para enviar la advertencia.

 

 

Cada vez toma más fuerza la idea de que estos hechos son producto de una disputa interna en la Policía. Por eso, durante las últimas horas se decidió en los Tribunales de Rosario buscar más elementos de toda una seguidilla de amenazas contra funcionarios del Gobierno y de la Justicia. Esta “escalada” comenzó con las intimidaciones que recibieron el ministro Raúl Lamberto y el juez Juan Carlos Vienna el 14 de junio pasado, y luego el secretario de Seguridad, Matías Drivet, el 5 de septiembre. De acuerdo con esta hipótesis, que cada vez toma más fuerza, el ataque contra el gobernador es el punto culmen de esta estrategia para sembrar miedo, y agitar la sensación de una situación caótica, inmanejable, dentro de la Policía. A estos aprietes, se suma otro que es muy importante dentro de la causa y es el ataque que sufriera en su casa -que nunca fue denunciado por las autoridades- el chofer de Raúl Ardiles, subjefe de la Policía. En uno de los mensajes que recibió Drivet a su celular se hace mención a este hecho: “Al rati que agarramo en casa con la mujer lloraba le perdonamo”.

 

 

Desde un principio, la hipótesis más fuerte que surgió en el marco de la investigación apuntó a los grupos narcocriminales, que durante los dos últimos años fueron protagonistas de la violencia en Rosario. Una de las bandas apuntadas fue la de Los Monos, cuya estructura central está liderada por la familia Cantero, que desde hace dos décadas tiene el control de la venta de droga en la zona sur de Rosario. Aunque las fuentes consultadas no descartan ninguna línea de investigación, las miradas en la Justicia comenzaron a centrarse en las propias filas de la policía santafesina.

 

 

Buscan al principal sospechoso

 

 

A la par del arma falsa encontrada en la puerta de la comisaría Nº 10, en la causa se avanzó en la identificación de uno de los presuntos atacantes. El nombre del principal sospechoso es Brian González, un hombre que tiene una larga lista de antecedentes penales, y está ligado al jefe de la barra brava de Rosario Central, Andrés “Pillín” Bracamonte. La investigación llegó hasta este hombre, conocido en el mundo del delito como “El Gordo Brian”, a través de una prueba concreta: un proyectil 9 milímetros, que fue encontrado en la calle frente a la casa de Bonfatti. Esa bala fue percutada por la misma arma que se usó en un crimen que ocurrió el 7 de septiembre pasado cuatro días antes del ataque al gobernador de Santa Fe. González es el principal sospechoso de asesinar con una pistola 9 milímetros a Marcelo Flavio Giménez, de 52 años, quien murió en avenida Travesía al 400, tras recibir dos disparos. Los proyectiles que se hallaron tanto en este homicidio como frente al domicilio de Bonfatti fueron sometidos a peritajes que confirmaron que fueron disparados por la misma pistola.

 

 

“El Gordo Brian” está siendo buscado por orden de la magistrada Pérez Vara y por pedido de un equipo de fiscales, coordinados por el procurador General de la Corte Suprema, Jorge Barraguirre, que llevan adelante la investigación. El jueves pasado la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) y la División Judicial de la Unidad Regional II realizaron once allanamientos en distintos domicilios de Rosario y Granadero Baigorria. En esos operativos, quedaron detenidos Manuel Martínez, Germán “Papaíno” Ramírez y Saúl Sánchez. Estos sospechosos fueron indagados por la magistrada, y quedaron comprometidos en la causa. Son parte del grupo de González.

 

 

Uno de los domicilios que registró la Policía fue el del Gordo Brian, en Malvinas Argentinas al 200, en Granadero Baigorria. Pero el sospechoso no se encontraba en ese inmueble. Los investigadores tienen la certeza de que González es un sicario, y que de acuerdo con las fuentes judiciales disparó contra la vivienda de Bonfatti “por dinero”.

 

 

Fuente: Germán de los Santos / El Litoral.

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