Locales

“Hay que enamorarse de la vida y el estilo de Jesús”, dijo el flamante sacerdote esperancino Federico Correa

Federico Correa contó que le espera “un desafío grande” en la Basílica de Guadalupe adonde fue designado para desarrollar su ministerio sacerdotal, y también habló de sus primeras sensaciones e impresiones tras la ordenación.

 

En diálogo con la CSC Radio, Correa dijo que vive estos días “disfrutando del nuevo ministerio”, se manifestó “muy contento” y contó que ayer ya comenzó a realizar confesiones y concelebró la Misa con los padres César y Ernesto. “Hoy (por el viernes) nos vamos al Carmelo de Santa Fe y nos acompañamos unos a otros en las primeras misas de recién ordenados. El sábado será en San Jerónimo, acompañando al padre César Zingerling quien fue designado a la Basílica; el domingo a la mañana será en San Jorge, con el padre Nicolás Novero; y el domingo a la noche en Esperanza”, puntualizó.

 

[{adj:234295 alignright}]Sobre la ordenación, recordó que “el obispo marcó la cercanía con el pueblo, y el tema de transmitir a Jesús; no trasmitimos ideas abstractas sino que transmitimos a una persona. Uno por ahí corre el riesgo de creer que es el mensaje y olvida quien nos dio ese mensaje, que es Jesús”.

 

“Uno se tiene que enamorar del estilo de Jesús, de la vida de Jesús y de María que es su madre. Esto de seguir a una persona es un mensaje muy lindo para nosotros y para todo el ministerio”, señaló.

 

Sobre sus primeros días en la Basílica de Guadalupe, dijo que “estaba en Barrancas donde había varios pueblitos y debíamos ir de un lado para otro, pero Guadalupe tiene la ventaja de tener todo concentrado y al ser santuario mucha gente va y viene todos los días, pide bendiciones, pide hablar; hay un grupo de jóvenes bastante grande, de 4 a 30 años, del cual quedaría a cargo para darle acompañamiento espiritual; hay cinco grupos de matrimonios; un grupo relativamente nuevo para gente de más de 30 años que se llama Emaús y estoy en la pastoral de adicciones”.

 

[{adj:234187 alignleft}]“Después se verá si se puede incorporar alguna idea de visitar a la comisaría del radio parroquial, darle más énfasis a las visitas de los abuelos porque hay tres hogares, hay un barrio humilde que se llama Playa Norte donde también falta un poco de atención así que hay mucho trabajo y habrá que organizarse”, adelantó.

 

“Será un desafío grande y la comunidad también es grande, así que primero tendré que sumarme a ver qué se está haciendo, tranquilizarme un poco e ir poniéndole el énfasis que uno tiene. Uno siempre puede aportar lo propio a la comunidad y eso intentaré”, aseveró.

 

Dijo estar “contento” porque “tuve una respuesta muy generosa” de la comunidad de Esperanza. “El proceso fue de nueve años, hay mucha gente a la cual uno deja de ver, porque veníamos a la ciudad una vez al mes dos días y a los amigos se los ve poco, pero cuando mandé la invitación a los amigos y maestras de la escuela tuve buena respuesta, así que estoy contento porque me va a acompañar mucha gente que aprecio, para agradecerle a Dios”, reseñó.

 

Valoró el hecho de estar cerca de Esperanza porque “me gusta compartir con la familia y es positivo tenerlos cerca”. “Cuando estaba en Barrancas eran cuatros horas de viaje, en dos micros, y se perdía todo el día en el colectivo”, recordó.

 

Sobre el nuevo sacerdote designado para Esperanza, César Zingerling, dijo que “es muy trabajador, y ya se puso a visitar los hogares de ancianos, y su carisma al haber trabajado en Yapeyú que es un barrio enorme y humilde, con una escuela gigantesca, viene con experiencia de desafíos grandes y creo que Esperanza está bueno en ese sentido”.

 

[{adj:234296 size-full aligncenter}]

BASÍLICA DE GUADALUPE FERNANDO CORREA sacerdote

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web