Policiales

Dos nuevos allanamientos en San Cristóbal siguiendo la pista de la comunidad virtual

La escuela de la tragedia sigue cerrada
Crédito: El Litoral

La investigación por la tragedia ocurrida en la Escuela Nº 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal sumó en las últimas horas nuevos procedimientos y una línea de pesquisa que genera fuerte preocupación. Durante la tarde y la noche del lunes, agentes policiales allanaron los domicilios de los padres del segundo menor detenido en la causa, donde secuestraron celulares, notebooks y otros dispositivos de interés para el expediente.

El adolescente, de 16 años, fue interceptado el lunes al mediodía sobre Ruta Nacional 11, a la altura de Nelson, cuando viajaba en una camioneta junto a familiares. A partir de ese procedimiento, la Justicia comenzó a analizar con mayor profundidad cuál habría sido su posible grado de participación en el hecho, mientras se aguardan avances clave de las pericias.

Según surge de la investigación, el foco ya no está puesto únicamente sobre el autor material del ataque, sino también sobre el entorno, los vínculos y los contactos que pudieron haber existido antes de la tragedia. En ese contexto, los allanamientos apuntaron especialmente al secuestro de elementos tecnológicos que permitan reconstruir conversaciones, intercambios, publicaciones y posibles conexiones digitales.

Uno de los ejes más delicados que apareció en la causa es el rastro de una denominada “True Crime Community”, una comunidad virtual donde se consumirían, compartirían y hasta glorificarían episodios violentos, crímenes reales y ataques de alto impacto. Los investigadores intentan establecer si alguno de los implicados tenía contacto con ese tipo de espacios y si allí pudo haber recibido influencias, estímulos o acompañamiento.

Fuentes ligadas al caso no descartan que existan conexiones que excedan a San Cristóbal e incluso a la provincia de Santa Fe. De acuerdo a los primeros indicios, habrían surgido contactos con personas de otras jurisdicciones y hasta de países vecinos, lo que abrió una etapa investigativa mucho más amplia y compleja.

Otro de los puntos que más inquieta a los especialistas es el llamado “efecto imitación”, una dinámica que suele aparecer en entornos digitales donde ciertos ataques dejan de ser condenados para convertirse en objeto de fascinación o réplica. En ese marco, la pesquisa también busca determinar si el adolescente detenido actuó como presunto encubridor, posible instigador o si su rol dentro del caso fue aún más comprometedor.

Con los celulares y notebooks ya secuestrados, ahora se vienen horas decisivas. Las pericias informáticas serán fundamentales para establecer responsabilidades, confirmar vínculos y esclarecer si detrás del brutal episodio hubo algo más que una acción aislada.

Fuente Informate

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