Locales

Arancedo y las Jornadas de las Comunicaciones Sociales

En la fiesta de la Ascensión celebramos la vuelta de Jesús junto al Padre, con la diferencia de que no ya no vuelve sólo sino como cabeza de un pueblo nuevo. Con su regreso al Padre celebramos el triunfo definitivo del hombre, que ahora vive con la esperanza de un camino que da sentido a su vida. Con la Ascensión se completa la celebración de la Pascua del Señor, y nos abre a la espera gozosa del Espíritu Santo.

 

 

 

Siempre recuerdo esa imagen que nos dice que la Ascensión es el día en el que el ancla de la humanidad ha sido puesta en el puerto de la casa del Padre. Habrá dificultades, y ciertamente las hay, pero Jesucristo que asumió nuestra humanidad la ha conducido a un lugar seguro. Cristo es el fundamento que da solidez a la esperanza cristiana. No caminamos tras una utopía sino de una realidad que es fuente de vida nueva.

 

Antes de su Ascensión Jesús envía a los apóstoles para que vayan y sean testigos, les dice, ante el mundo de lo que ellos habían visto y oído. Lo que aconteció en Jesucristo pertenece a la humanidad, no es sólo para quienes habían sido testigos en ese momento, el evangelio no tiene límites geográficos o de raza. La predicación del evangelio debe llegar a todos, porque ella nos pone en contacto con Jesucristo para participar de su misma vida.

 

 

La dimensión universal de esta predicación es lo que ha llevado a la Iglesia a celebrar, en la Fiesta de la Ascensión del Señor, la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. El mensaje y la vida de Jesucristo no es algo privativo de los apóstoles sino que pertenece a toda la humanidad. Por ello el Evangelio debe ser predicado, para ser fiel a la misión de Jesucristo: “para esto he venido, nos dice, para que el mundo tenga vida y la tenga en abundancia” (Jn. 10, 10).

 

La Iglesia existe para evangelizar porque que ha recibido un mensaje que debe trasmitir. Ella es esencialmente comunicadora. En este sentido los medios de comunicación social son un instrumento que siempre debemos valorar. ¡Cuánta riqueza nos presentan para anunciar la verdad del evangelio que tiene por destinatario al hombre! Como toda acción humana, también los medios deben sentirse iluminados por el mundo de los valores y de la ética. Al tener un gran alcance social su responsabilidad es mayor.

 

 

Los medios son instrumentos de conocimiento, de comunicación y solidaridad en un mundo globalizado. La solidaridad aparece como la consecuencia de una información verdadera y justa, de libre circulación de ideas, que favorecen el conocimiento, el encuentro y el respeto del prójimo. Esto no sucede cuando: “los medios de comunicación social se usan para edificar y sostener sistemas económicos al servicio de la avidez y de la ambición” (C.D.S.I 561). Cuando el hombre deja de ser el centro de la actividad comunicativa, la sociedad se empobrece y pierde horizontes de nivel moral.

 

Uniendo mi saludo y gratitud a la oración por todos los comunicadores y sus familias, le pido al Señor que sepan valorar la grandeza y responsabilidad social de su trabajo al servicio de la comunidad. Reciban junto a mi afecto mi bendición en el Señor.

 

 

Mons. José María Arancedo

Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

ARANCEDO comunicaciones sociales

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