Al despedirse de la ciudad, el Padre Carlos afirmó: “Vivamos en esperanza, con esperanza y para la esperanza”

En una despedida de la ciudad, el padre Carlos Magnano dijo estar “emocionado” y dio sus impresiones ante los cambios que le esperan. También le dejó un mensaje a los esperancinos: “No vivan solamente en Esperanza, tengan esperanza. Que no sea solamente el nombre de la ciudad, vivamos en esperanza, con esperanza y para la esperanza”.

En diálogo con la CSC Radio, Magnano dijo estar “emocionado” por la despedida que le realizó la comunidad. “Soy una persona que le cuesta expresas las emociones pero la procesión va por dentro y la verdad que me desbordó, lo viví con mucha alegría”, contó.

Sobre la presencia del arzobispo Sergio Fenoy, que no presidió la Misa, dijo que “me desconcertó que no lo hiciera, pero tuvo un gesto muy paternal porque si él presidía la Misa no podía hacerlo yo, pero estuvo presente y me llenó de gozo poder compartir con él”. “Fue una noche maravillosa y también para mí fue un honor celebrar la Eucaristía pidiendo por el eterno descanso de Agustina, que ayer se cumplió un mes de su muerte. A Agustina la conocía porque compartimos un retiro y uno se siente un poquito padre y por eso fue para mí un honor y una alegría poder celebrar esta Misa, fue muy fuerte celebrar esta Eucaristía. Uno se va con el corazón lleno”, relató.

Como dijo ser “muy estructurado”, contó que eligió “la fecha de ayer para la despedida porque casualmente se cumplían seis años de mi llegada a Esperanza”. “En general los vicarios están menos tiempo en cada lugar pero las circunstancias de la vida hicieron que yo me quede un poco más, pero mi tiempo ya estaba cumplido no porque me quisiera ir sino que la verdad uno se encariña con la gente y el lugar pero el tiempo va marcando que uno tiene que rumbear para otros lados”, reflexionó.

Valoró además que en su nuevo destino de Gálvez se desempeñará como párroco: “Es un poco ponerse los pantalones largos; a partir de ahora ya no puedo decir preguntale al párroco, yo no tengo nada que ver”. “No es un ascenso sino que es algo para lo cual nos preparamos, en el servicio diocesano estamos preparados para presidir una comunidad y administrar los sacramentos, es lo que nosotros estamos preparados para hacer. Para mí es una alegría”, explicó.

“Comparando con la vida de una persona, siento que los dos primeros años que estuve en Coronda fueron como la vida de un adolescente, que comienza a tener sus salidas con amigos; después los seis años fueron como esa etapa tan hermosa del noviazgo, de estar en una parroquia y poder disfrutarlo; y ahora la etapa de Gálvez será la etapa de casarse y tener hijos, donde uno debe madurar y tomar la decisión de que a partir de ahora es padre”, describió.

De todos modos, mencionó que “en dos oportunidades en Esperanza me sentí muy padre, en 2015 cuando me quedé solo frente a la parroquia, y luego el 15 de enero cuando se realizó la peregrinación por Agustina donde vi a la gente como ovejas sin pastor y salí a decir unas palabras. Fueron dos momentos donde sentí muy fuerte la paternidad, sentí que no podía dejar a las ovejas solas y esto me llena de mucha alegría y de mucha fuerza para seguir”.

Destacó también que “el miedo de los cambios es que no conoce adónde va. Cuando llegaron los párrocos nuevos yo me sentía el Messi acá porque conocía todo, pero allá a Gálvez voy sin conocerlos. Por suerte el padre Alejandro que estará en la parroquia conmigo ya es vicario hace dos años así que me irá conduciendo”.

“Son sensaciones muy hermosas las que se viven, y por eso quiero aprovechar también para agradecer a toda la comunidad de Esperanza. Dicen que llegar a Esperanza es difícil y salir de Esperanza es más difícil, y yo pensaba que era una pavada pero realmente salir de Esperanza es muy difícil. Así que uno se va con muchos sentimientos de nostalgia, de tristeza y quiero agradecer a la comunidad entera y pedir perdón, porque quizás no con todos uno estuvo bien”, aseveró.

También destacó que “los nuevos curas son muy buenos curas, así que aprovéchenlos porque reamente los van a saber acompañar y orientar hacia Cristo, que es lo que hacemos nosotros”.

Por último, contó que “el domicilio legal lo dejaré acá así que a votar voy a volver a Esperanza, y también a los médicos los dejo acá, así que todas las cuestiones legales las dejo acá así que obligadamente debo regresar. Soy un gringuito de campo y me relaciono mejor con las vacas y los chanchos, pero uno va creciendo: hasta los 13 años estuve en el campo, de los 13 a los 27 años estuve en el Seminario y recién a esa edad salí a la comunidad a hacer sociales y soy medio reacio, pero uno va cambiando de a poco y la verdad que estos últimos cuatro años fui entendiendo que hay otra manera de vivir la vida. Por eso voy a volver a compartir momentos cuando pueda porque tengo amigos y dejo mucha gente que realmente quiero”.

Como mensaje, afirmó: “No vivan solamente en Esperanza, tengan esperanza. Que no sea solamente el nombre de la ciudad, vivamos en esperanza, con esperanza y para la esperanza. Gracias por todo, que Dios los bendiga y el diablo no los siga”.

 

Fotos archivo EDXD y Nene Erni

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