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Agresiones en el jardín: la noticia “generó pánico”

por jose

Estrubia contó que “como todo comercio, para instalar un jardín maternal hay que dirigirse a la Municipalidad, quien examina el plano de las instalaciones para verificar que el lugar sea apto y luego revisa todas las medidas de seguridad necesarias para resguardar la integridad de los niños: enchufes altos, telas metálicas en las ventanas, la existencia de dos baños para que las maestras no compartan los mismos con los chicos, salida de emergencia, matafuegos, luces de emergencia, etc”.

 

“Otro de los requisitos es que tengamos título, ya sea de docente, psicopedagoga, psicóloga u otro similar, siempre tratando que sea un título relacionado al cuidado de chicos”, detalló.

 

En Esperanza existen unos 8 ó 9 jardines privados, y ninguno depende de la Municipalidad. No obstante, “todos los meses recibimos una inspección municipal, donde se toman todos los datos de los chicos que concurren y de las maestras, ya que el cupo es de una docente cada 10 chicos.

 

En Mimitos, todas somos maestras jardineras recibidas, al igual que las docentes especiales de música, inglés y educación física, así como la psicóloga con la que trabajamos”, señaló.

 

La docente también especificó en la CSC Radio que “al momento de la habilitación municipal hay que expresar la cantidad de chicos que el jardín desea tener, porque hay un cupo, y hay que determinar las edades con las que se quiere trabajar dado que obviamente no es lo mismo tener muchos chicos chiquitos que tener muchos chicos más grandes. En nuestro jardín tratamos de trabajar con grupos reducidos; en la sala de los bebés hay siempre dos maestras permanentes porque son los que más atención necesitan, y trabajamos con bebés de pocos meses hasta los 4 años”.

 

Consultada sobre el impacto que causó la noticia de las agresiones a pequeños en el jardín de Buenos Aires, Estrubia admitió que “fue una revolución, y para nosotras también fue un shock, pero los papás se acercaron a dialogar amistosamente comentando el caso”.

 

“Lo que hicieron esas mujeres deja ver que no tienen la vocación de ser docentes y todas empezamos con el miedo de tener que responder ante los papás cuando los nenes lloran.  Lo importante es que los papás sepan que hay múltiples situaciones por las cuales los nenes pueden no querer ir al jardín, una pelea familiar, una mamá embarazada que hace que los nenes se sientan desplazados, una situación familiar no común, entre otras”, explicó.

 

En el caso del jardín Mimitos, “los papás saben que en el jardín tienen las puertas abiertas, que pueden venir en cualquier momento y ver cómo están sus hijos, porque no hay nada que ocultar. Este caso generó un pánico en la sociedad y a nosotras también nos preocupa porque de algún modo nos involucra”, concluyó.

Redacción: Ayelen Waigandt – CSC Radio

 

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