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Acto por el aniversario de la ciudad

por jose
Se realizó este martes por la mañana en la plaza San Martín con las autoridades locales. Meiners presentó «la bandera de la ciudad» que impuso ella sin comunicarle al Concejo Municipal.

 

El acto se desarrolló en el sector de plaza baja del paseo principal de la ciudad y sirvió para entonar las estrofas del himno, rendir honor a la bandera argentina en el mástil principal y presentar el diseño ganador de un concurso sobre una bandera que decidió autoritariamente la intendenta municipal.

 

El «patoterismo institucional» de Meiners se vio plasmado en el día del cumpleaños de la ciudad, en buena medida, con la presencia de sólo algunos concejales. Del acto y que la ciudad tiene una bandera, los integrantes del poder legislativo local se enteraron por los medios de comunicación.

 

Decir que la intendenta decidió hacer un concurso para imponer un nuevo símbolo institucional para la ciudad sin informar al poder legislativo local no es atacar el diseño, ni el ganador de la competencia, ni al jurado que la eligió. Es poner de manifiesto el modo de gobernar del justicialismo local en su cuarto mandato. Cada vez más desentendido de la institucionalidad.

 

Meiners presidió el acto del martes en medio de la pandemia, mientras se desarrollaba el primer día de un paro de empleados municipales y frente a un fuerte rechazo social a la decisión de llevar adelante una Fiesta Nacional de la Agricultura «privatizada» para un programa de televisión de la capital provincial.

 

No poco dinero invertirá Ana Meiners en nombre de todos los esperancinos para que las luces de las cámaras de TV la tomen y difundan sus acciones a toda la provincia. El programa que ya tiene grabado hasta la elección de la reina, se realiza en el momento más crítico de la pandemia en la región mientras se analiza el retroceso de fase para la ciudad de Santa Fe y la zona.

 

Los miles y miles de pesos gastados en la fiesta privatizada, la decisión de traer un sonido foráneo para un acto en el salón blanco, las horas extras gastadas incluso en días de paro y las excentricidades decididas por Meiners y su equipo, trascienden con lujos de detalles porque los mismos empleados que reclaman aumentos salariales relatan esos contrastes.

 

 

Volviendo al acto de ayer, a continuación compartimos la comunicación de la gestión Meiners sobre lo realizado en Plaza San Martín:

 

Los esperancinos conmemoramos un nuevo aniversario
Crónica de una epopeya de trabajo | Esperanza: un sueño inmigrante

No fue únicamente la necesidad de cambiar de suerte lo que empujó a aquellos abuelos inmigrantes a cruzar el ancho mar hasta esta parte del mundo. La aventura tuvo mucho de sueño, no sólo en lo económico, sino en lo que les contaban de un cielo ancho, una tierra fértil; tal vez un país distinto. Y se dieron a florecer en hijos y nietos en esta llanura.

Fueron suizos, alemanes, franceses, belgas y luxemburgueses. Doscientas familias colonizadoras que llegaron a esta geografía santafesina entre fines de enero y comienzos de febrero de 1856.

En 1855, por cuenta y orden del gobierno provincial, comenzó la construcción de los ranchos, la división y el amojonamiento de las tierras, en terrenos denominados de Iriondo, sobre la margen derecha del Río Salado.

La culminación de los trabajos fue comunicada por el agrimensor Augusto Reant, el 26 de noviembre del mismo año.

Años antes, el 15 de junio de 1853, el ministro de Gobierno de la Provincia de Santa Fe, Manuel Leiva, en representación del gobernador, Domingo Crespo, y el empresario salteño, Aarón Castellanos, firmaron el Contrato de Colonización Agrícola bajo el sistema de «subdivisión de la propiedad» que otorgaba una concesión de tierra a cada familia colonizadora.

Y luego fueron el trabajo, las ilusiones, los hijos y las cosechas que llegaron a tiempo para desterrar, al menos temporariamente, la nostalgia por esos puertos lejanos.

Así surgió la transformación, como en un cuento. Fue posible que la entonces Colonia Esperanza se convirtiera en una referencia para el mundo.

El testimonio del triunfo de la espiga por sobre todas las soledades y temores. Fueron «aquellos heroicos pioneros del suelo».

 

 

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