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6/6/2009 | Tiempo aproximado de lectura: 2'42'' | |
Politica
No a los circos con animales
A través de la presente nota "A.E.P.A. (Asociación Esperancina Protectora de Animales), repudia la actitud de las autoridades de nuestra ciudad, que han otorgado permiso para la instalación de un circo, con animales. De hecho "tal situación no sucedía desde hace muchísimos años", se aclara en el documento.
El documento expresa textualmente:

No a los circos con animales.

Cuando uno piensa en los circos imagina un ambiente cordial, festivo y agradable lleno de niños y no tan niños. Es por eso que uno lleva a sus hijos a divertirse, a entretenerse. Ve malabaristas, equilibristas, músicos, bailarines, payasos y acróbatas, profesionales dedicados a un verdadero arte. Sin embargo, esta imagen se desdibuja por la presencia antinatural de los animales. Los circos les enseñan a nuestros hijos desde pequeños precisamente la peor actitud posible hacia los animales, despojando a unas magnificas criaturas de su dignidad a base de forzarlas a realizar trucos estúpidos y dolorosos, los cuales terminan de ser aceptados por nuestros hijos como naturales. Y esto tiene que cambiar. Nuestro propósito no es, de ninguna manera, demonizar a los circos; creemos que la actividad circense es honrada y de rica tradición, los circos, son grandes y respetables instituciones pero que deben progresar para el bien común.

En primer lugar tendríamos que recordar que a la mayoría de los animales se los ha secuestrado de su medio natural .Es de destacar que después del tráfico de drogas y de armas, el de la fauna es el tercer tráfico ilegal en el mundo por el volumen de dinero que maneja. Los animales pueden tener los papeles en regla, pero en la mayoría de los casos viendo que no son requeridos por ningún organismo gubernamental, los mismos se encuentran en la total ilegalidad; lo cual termina traducido en una falta de control y, por lo tanto, de cuidado de los mismos.

En la naturaleza los osos no andan en bicicletas, los tigres no saltan dentro de aros de fuego y los elefantes no caminan en dos patas. Todo esto es producto de un entrenamiento forzoso y cruel que vulnera sus patrones naturales de conducta y es un triste recuerdo de épocas de barbarie que nos deberían avergonzar profundamente.

Para realizar sus actuaciones los animales son forzados contra su voluntad a adoptar comportamientos anormales y artificiales mediante métodos más violentos cuanto más violento sea el animal y cuyo propósito es el del dominio absoluto del animal transformándolo en un simple títere dentro del circo. Para llegar a su cometido los entrenadores utilizan barras de hierro, látigos y pinchos con tal de hacerse obedecer.

Estos animales por el maltrato y el tipo de vida que llevan, totalmente ajeno a su naturaleza, muchas veces pierden el control de sus acciones y reaccionan violentamente. Es por esta razón que, aunque muchos lo nieguen, los accidentes son algo común en esta verdadera tortura animal.

Sin embargo, la tortura para los animales no ha terminado con lo dicho hasta acá. También hay que recordar que antes de pertenecer al circo vivían en medio de la naturaleza y en este momento se encuentran en constante estado nómade, atados con cadenas a sus pequeñas jaulas. Son trasladados de ciudad en ciudad en cubículos que no permiten su relajo ni descanso y en donde la higiene no es el común denominador. Están confinados a vivir en la monotonía de los largos viajes en donde es común que escasee el agua y los alimentos. Éstos últimos muchas veces son reemplazados por los gatos y perros que los empleados circenses capturan en las calles de la ciudad a la que arribaron y son arrojados vivos a las jaulas para que los hambrientos viajantes se “alimenten”.

La Declaración Universal de los Derechos del Animal que fue aprobada en 1978 en la sede de la UNESCO, establece firmemente en su Artículo 10 que “ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre” y que “las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirven de animales son incompatibles con la dignidad del animal”.
Por todo lo expuesto, la mejor manera de terminar con todo esto es no llevar a nuestros hijos a ver el espectáculo, diga NO A LOS CIRCOS CON ANIMALES.

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