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Lunes, 22 de Mayo · 12:34 Hs

19/01/2013 Comentarios (0) Vistas: 200 Locales, Noticias

La Basílica entre los templos elegidos para la Indulgencia

 

INDULGENCIA PLENARIA EN EL “AÑO DE LA FE”

 

11 DE OCTUBRE DE 2012 AL 24 DE NOVIEMBRE DE 2013

 

 

Invitamos a los fieles de Esperanza y la Región a orar, para obtener la Indulgencia Plenaria concedida por Su Santidad Benedicto XVI en el “Año de la Fe”.

 

Nuestro Arzobispo, Monseñor José María Arancedo, dispuso que los fieles puedan obtener el don de la Indulgencia Plenaria, visitando o participando de una Celebración, en siete Templos de la Arquidiócesis:

 

  • Catedral de “Todos los Santos” (Santa Fe)
  • Basílica de “Nuestra Señora de Guadalupe” (Santa Fe).
  • Basílica de “Nuestra Señora del Carmen” (Santa Fe).
  • Basílica de la “Natividad de la Santísima Virgen” (Esperanza).
  • Santuario de “Nuestra Señora del Milagro” (Santa Fe).
  • Santuario de “San Cayetano” (Santa Fe).
  • Iglesia de “Nuestra Señora de los Dolores” (San Martín Norte).

 

Privilegio:

Dado que nuestra Basílica es uno de los Templos elegidos, elevemos al Señor nuestra Acción de Gracias por este privilegio, disponiendo el corazón para que con un acto de caridad concreto, podamos donar nuestras oraciones a las Benditas Almas del Purgatorio de tal manera que, durante este año, muchas de ellas lleguen a gozar de la Vida Eterna.

 

Condiciones:

La Indulgencia se obtiene:

  • En estado de gracia (habiendo confesado y comulgado, ese mismo día, o en los ocho días previos o posteriores).
  • Una por día, en favor de nosotros mismos o del Alma de una persona fallecida.

 

Modo de obtenerla:

  • Hacer la señal de la cruz: En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Expresar vocal o mentalmente el destinatario: Con el deseo de ganar la Indulgencia Plenaria para……. (en silencio decimos el nombre o lo pensamos).
  • Orar por las Intenciones del Santo Padre: Credo; Padrenuestro; Ave María; Gloria.
  • Decir la Jaculatoria:De las Benditas Almas del Purgatorio: apiádate Señor” (tres veces).
  • Rezar la Oración Final: Señor, si el alma de la persona por la cual oramos, ya está en el Cielo, administra esta Indulgencia como mejor convenga. Amén.
  • Decir: Ave María Purísima: sin pecado concebida.
  • Hacer la señal de la cruz: En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

 

 

BREVE CATEQUESIS SOBRE LAS INDULGENCIAS

Todos los hombres que peregrinamos en este mundo cometemos pecados, por lo menos leves y cotidianos, de manera que todos necesitamos de la Misericordia de Dios. Los pecados tienen como consecuencia, las penas infligidas por la Santidad y la Justicia Divinas.

Estas penas, impuestas por el justo y misericordioso Juicio de Dios, para purificar las almas, nos hace tomar conciencia de que cada pecado es un desprecio y una indiferencia a la amistad personal, entre Dios y el hombre, por eso es necesario, reestablecer esa amistad con Dios que hemos perdido, mediante una sincera conversión interior.

Por misterio de la disposición divina, los hombres estamos unidos por un vínculo espiritual, por el cual el pecado de uno, perjudica también a los demás; como también la santidad de uno, aporta a los demás un beneficio.

Los fieles cristianos, siguiendo las huellas de Cristo, debemos ayudarnos mutuamente en el camino hacia el Padre Celestial, mediante la oración, el testimonio y la penitencia.

Este es el antiquísimo dogma de la Comunión de los Santos, por el cual la vida de cada uno de los hijos de Dios, en Cristo y por Cristo, está unida a la vida de los demás hermanos, con los que formamos Su Cuerpo Místico.

Por lo tanto entre los fieles, tanto los que ya gozan de la Patria Celestial, como los que padecen sus culpas en el Purgatorio, o los que aún peregrinamos en el mundo, existe un perenne vínculo de caridad y un abundante intercambio de bienes, con los que se expían todos los pecados del Cuerpo Místico y se aplaca la Justicia Divina.

La Iglesia, tuvo en cuenta y puso en práctica diversos métodos, para que se aplicaran a todos los fieles los frutos de la Redención del Señor, y para que los fieles contribuyeran a la salvación de los hermanos.

La convicción de que los Pastores del rebaño del Señor, pueden librar a cada fiel de las secuelas de los pecados, mediante la aplicación de los méritos de Cristo y de los Santos, introdujo bajo la inspiración del Espíritu Santo, que alienta al Pueblo de Dios, la Práctica de las Indulgencias, para aprovechamiento de los fieles y de toda la Iglesia.

Después de que la culpa ha sido perdonada, mediante el Sacramento de la Reconciliación, queda la pena temporal no purificada, como secuela del pecado.

Esta remisión de la pena temporal, debida por los pecados, ya borrados en cuanto a la culpa, es lo que se llama Indulgencia.

La finalidad que se propone la Autoridad Eclesiástica al conceder Indulgencias, consiste no solo en ayudar a los fieles cristianos a satisfacer las penas debidas, sino también a inducirlos a realizar obras de piedad, de penitencia y de caridad, especialmente aquellas que conducen al aumento de la Fe y del Bien Común.

Si los fieles cristianos transfieren la Indulgencia en sufragio de los difuntos, practican la caridad de un modo excelente, y así pensando en las cosas celestiales, enderezan con más rectitud las terrenales.

El culto de las Indulgencias nos eleva la confianza y la esperanza de la plena reconciliación con Dios Padre y reafirma la supremacía de la Caridad, ya que no pueden ganarse Indulgencias sin una sincera conversión y unión con Dios.

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